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Historia Musical Costeña 7

 

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Poco a poco los aires musicales iban tomando denominaciones regionales, así encontramos que tanto los cantos como las danzas que en un principio carecían de nombres, adoptaban terminología española como también de animales, instrumentos, jolgorios, etc.

 

No se ha establecido con precisión el cuándo, cómo, dónde y quién pudo haber inventado este arsenal musical, lo más aproximado es que su origen sea regional y colectivo, cultivado principalmente en las cabeceras ribereñas con influencias, adaptaciones y evoluciones generacionales. 

 

Antes de que surgiera la denominación de género musical vallenato, en el Caribe colombiano se escuchaban ritmos de tamboras, pilón, pajaritos, chandés, bullerengues, zambapalos, cumbias, porros, cantos de lumbalú, merengues, chicote y otros aires cultivados por las clases populares y campesinas.

 

Parece ser que el término Vallenato tuvo auge en un paseo  del maestro José María (Chema) Gómez titulada “Compae Chipuco”, grabada en 1944, cuyos versos hacen referencia a dicho vocablo.

 

Me llaman compae chipuco  por las orillas del río Cesar

Soy Vallenato de verdad tengo mis patas bien pintás

Traigo un sombrero bien alón

Y por desgracia yo tomo ron

 

Para 1945 aparece un antiguo verso anónimo que rezaba:

 

Cuando te vide vení con tu sombrero copón

Dije que eres Vallenato canilla de perro andón.

 

 

De tal suerte que muy probablemente el término vallenato que en un principio fue tomado como gentilicio de los habitantes del Valle de Upar, se extendió posteriormente para identificar un estilo de vida y una música que hoy se conoce en el mundo como Género vallenato, que paradójicamente no nació en Valledupar, sino mas bien  tuvo un origen regional, es decir, tanto en el antiguo Magdalena grande, el cual comprendía lo que hoy son los departamentos de la Guajira, Cesar y Magdalena mismo, como en las mismas sabanas del viejo departamento de Bolívar.

 

Si bien vallenatos, guajiros, magdalenense y sabaneros  se disputan la cuna de esta música popular, lo cierto es que nunca sabremos con precisión cuándo, cómo, dónde y quién invento la música vallenata.

                                                                 

Ciro Quiroz cita en su libro “Vallenato hombre y canto”, que fueros los samarios quienes empezaron a denominar despectivamente provincianos a los nacidos en la hoya del río Cesar, asociándolos de carácter rústico, campesino, atrasados cultural e intelectualmente, llamándoseles en algunos casos “perratas”, “coralibes”, “corronchos” y otro tipo de apelativos de baja estirpe.

                                                                 

Pero este proceso despectivo no ha sido solo del vallenato que conocemos actualmente, por lo general casi todas las músicas tradicionales y populares en el mundo han sufrido largos y penosos  períodos discriminatorios hasta alcanzar un reconocimiento de legitimidad o aceptación por las altas clases sociales quienes al final las asimilan y las defienden.

 

De acuerdo con estudios realizados, se presume que las primeras manifestaciones musicales que hubo en el Caribe colombiano fueron ritos, danzas y cantos aborígenes emanados de la madre naturaleza.

 

Las comunidades indígenas utilizaban earófonos de distintas clases, carrizos, flautas, pitos, silbatos, al igual que idiófonos como los sonajeros,  maracas y membranófonos de distintas especies.

 

Esa era la música que se cultivaba antes de lo que hoy se conoce como vallenato, es decir música de tradición oral, músicas de gaitas y pito atravesado, al tiempo por su puesto, los bailes cantados y los cantos de vaquería.

 

De manera que los cantos vallenatos en un comienzo carecían de nombre, eran simple inspiraciones espontáneas nacidas de la cotidianidad, de las vivencias propias de la región, de las celebraciones patronales, quehaceres, amoríos, en parrandas, cumbiambas, merengues, etc.

 

Los cantos vallenatos no son más que expresiones fruto de la confluencia de distintas vertientes étnicas, la aborigen, la española y la africana. Probablemente los juglares de antaño que se dedicaban  a la agricultura, la ganadería y a la pesca hayan sido los pioneros en cultivar estas tradiciones. Tal vez hayan sido tres o más siglos de gestación de melodías  aborígenes con  canto, versos, coplas, romances y décimas españolas integradas con toques y ritmos negroides lo que dio como resultado una muy particular forma de mestizaje que a la postre originó la llamada música vallenata.

 

Obviamente  no existe ningún registro sonoro de aquellos tiempos, solo hay datos de cronistas y testimonios generacionales.

 

Fuentes Referenciales:

Quiroz Otero, Ciro. Vallenato, Hombre y canto. Icaro Editores. 1983.

Llerena, Rito. Memoria cultural en el vallenato. Universidad de Antioquia. Medellín, 1985.

Araujo Noguera, Consuelo. Vallenatología. Ed. Tercer Mundo, 1973

Oñate Martínez, Julio. El abc del vallentato. Taurus. Bogotá, 2003

 

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MANUEL ANTONIO RODRÍGUEZ A .

(Músico pedagogo)

CONTACTOS:  marmusico@hotmail.com  -  Bogotá   Colombia

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