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LA MUERTE DE LA SALSA
Por: Alexander Ospitia Echeverri
Un título bastante funesto por el significado en sí, pero para aquel que comience a leer este artículo y se sienta empañado de ira o experimente ofensa en su orgullo debido a su autoidentificación musical con este género, ritmo, movimiento, - o a como bien le parezca a su nivel de entendimiento y quiera llamarle -, es solo una reflexión. Pues con el ánimo de atraer la atención del lector, su principal finalidad es llevar la observación del salsero un poco mas allá de lo que pueda escuchar.
Vivimos actualmente un cambio, y aunque inconscientes, formamos parte de esta
transformación cultural y musical a nivel mundial. Mas allá de un fenómeno
extraño es algo totalmente natural. Pues en todo lo que nos rodea y que forma
parte de nuestra cotidianidad, observamos los procesos naturales de muerte y de
renovación que ahora le han tocado a nuestra música. Se ha esperado este
momento, y que bien merecido comienza a respirar de nuevo, a tomar nueva fuerza,
nueva sangre e ideas. El título de este artículo no es simplemente un acto de
rebeldía o una forma de llamar la atención, sino que es real y que va como un
rumor volando entre barrio y barrio. No precisamente en su significado literal,
más bien en frases que suenan diferentes, pero siendo su significado el mismo.
He aquí algunas: “ya no se escucha la Salsa SALSA”, “ya no hacen la Salsa como
ayer”, “la Salsa murió en mi ciudad”, “las emisoras solo radian pobres
expresiones musicales, materialistas y vacías que desplazaron a la Salsa”, “la
Salsa solo fue un arrebato de los 60’s y 70’s”, etcétera, etcétera.
Así como innumerables expresiones y lamentos surgen de nuestro amor por aquellos
ritmos, la mayoría de nosotros nos hundimos con estas frases y pasamos a formar
parte del estancamiento y del recuerdo de lo importante que han sido, es y serán
por siempre, aquellas canciones que marcaron época en la historia latina. Pocos
han sido los que se han atrevido a experimentar nuevas fusiones musicales. Pocos
se han atrevido a retomar los orígenes de la Salsa y trascenderlos a una nueva
forma cultural, a renovarlos con ideas frescas, pero conservando ese amor,
pasión y respeto por la misma. Todo cambia y debemos formar parte del cambio,
pues entonces estaremos inmersos en el ayer, en el estancamiento, y sin duda
alguna moriremos con el recuerdo. Podría decirse que el origen simultáneo de
estas frases tan comunes y pronunciadas en nuestro ambiente se debe a una gran
cantidad de factores de los cuales todos nosotros tenemos un poco de
culpabilidad. Sin embargo, en gran parte compete a las entidades encargadas de
la difusión de la cultura y la educación mantener en pie y hacer tomar
consciencia del valor tan importante de nuestra música latinoamericana, pues no
solo se trata de una melodía surgida en un momento en particular con el ánimo de
rumba, baile y nada más. Es parte de nuestro patrimonio histórico y
sociocultural, que es algo rico en genialidad, pasión, y que nos ha identificado
siempre ante el mundo como un pueblo alegre, espontáneo y lleno de creatividad.
Estas experiencias son las que debemos transmitir a la futura sociedad latina
con el ánimo de culturizar sus valores y transmitirle el conocimiento, pasión y
respeto por sus raíces, que la desliguen de los vacíos contenidos musicales,
monótonos y degradantes, que ahora como en un mercado persa se venden por
centenares sin importar la calidad más que la cantidad. ¿Por qué ya no se
escucha la fuerza del cencerro, la cadencia melódica de la tumbadora, la
estridencia del metal de la trompeta y la letra poética cantando al guajiro, al
barrio o a la vida?.
Muchos de aquellos melómanos de ayer y de hoy extrañan profundamente el sabor y
la calidad musical que vivieron y que ya no escuchan en ningún medio, salvo en
algunos pocos espacios que son exclusivos o que casi existen en la
clandestinidad. Como se dijo anteriormente, la historia ha hecho su parte, y se
ha escrito un gran capítulo en el maravilloso libro de la música
latinoamericana. Ahora corresponde a nosotros recordar este capítulo para
aprender, avanzar y formarnos mejor culturalmente, con una idea más clara y
precisa de nuestras raíces e identidad. Lamentablemente en el día de hoy la
mayoría de entidades gubernamentales que conforman cada uno de los países de
América, se han preocupado más por tareas totalmente ‘progresistas’ e
industrializadas de consumo masivo, y de un intercambio cultural solo a nivel
comercial. Guerras internas ocasionadas por intereses netamente políticos,
corrupción, y una educación mas bien orientada a generar una serie de autómatas
profesionales que cada día produzcan con más eficacia, menos errores y menor
costo, provocando una deshumanización total y un olvido de la identidad y del
sentido depertenencia.
¿Cómo se pretende que una cultura avance y progrese en una total ignorancia
acerca del arte, de la historia y la cultura?; ¿Cómo pretender formar un ser que
viva feliz en su tierra, que se identifique con ella, le cante, la respete y ame
sus valores musicales, si se ha sembrado en el una mentalidad artísticamente
insensible y sin espiritualidad musical alguna?. No es de extrañar el por qué
nuestros jóvenes reaccionan tan indiferentemente cuando les proponemos escuchar
a Ismael Rivera, a Benny Moré y los hermosos boleros en la voz de Tito Gómez,
pues se ruborizan cuando escuchan una cumbia o algo típico de su nación y su
expresión mas común es: “Música pa’viejos”. Desde temprana edad los jóvenes
están recibiendo una educación totalmente ‘intelectualizada’. El único contacto
musical lo tienen con las pobres emisiones radiales musicales que están a la
moda, de contenido sensualista, depresivo y materialista, sin recibir guía
alguna. De igual forma obran los medios visuales, cuyos videos no transmiten
ninguna enseñanza positiva más que el glamour, la explotación comercial del sexo
femenino, modas, etc. Es decir, están expuestos a una total deshumanización e
insensibilización artística y cultural. A esto le sumamos que solo se le da
cabida en la radio y en la televisión a lo que produzca dinero, más no a seres
conocedores.
Ahora bien, ¿quienes controlan esto?. Simplemente todas aquellas entidades a
quienes hemos confiado nuestro progreso y liderazgo. Por parte de ellas se
contribuye a este ‘des-fenómeno’ social, y es hora que inviertan en programas
culturales en las instituciones educativas para darles a las nuevas generaciones
desde temprana edad la oportunidad de conocer y de amar sus raíces culturales.
Sin la intención de imponer, por supuesto, pero sí como a todo ser humano,
respetarle el derecho a una buena educación, a una cultura sana y no a una
manipulación con ánimo de sometimiento. Así, para romper con aquellos artilugios
mentales equívocos, como que estar a la moda de la industrialización y del
avance tecnológico despiadado es el progreso y el avanzar de una nación.
Podríamos seguir desarrollando un análisis social al respecto, pero no se trata
de eso.
Profundizando en el tema que nos interesa, La Muerte de la Salsa, muchos de los
mismos amantes de la música se han atrevido a darle este calificativo en
particular, mostrando una vil cobardía y una aceptación total al supuesto
suceso. Otros, que por su elocuente fanatismo por los géneros afrocubanos y su
frío intelectualismo, han petrificado sus almas en el duro pedestal del orgullo
esculpido por la sapiencia desbordada. Esto contribuye a echarle tierra a la
fría tumba cavada en Latinoamérica, comentándose que la Salsa era un arrebato
comercial de un momento. Así, hay que decir que no murió, solo voló a otros
cielos para no sentir más vergüenza de personas como ellos. Y como huyendo de
sus posibles asesinos.
Sabemos que a la Salsa se le atañe el título por la mezcla de sonoridades
rítmicas provenientes de diversos géneros cubanos. Enriquecida por la fuerza del
joven puertorriqueño, cubano o neoyorquino que entre mediados de los años 60’s y
70’s rompió todas las fronteras con su sabor, aplacándose y suavizándose entre
los años 80’s y 90’s. Para ese entonces se comenzó a percibir en el ambiente una
nueva forma de escucharla y de sentirla, pues se comenzaron a convertir en
clásicos muchos de aquellos temas inolvidables que disfrutamos tanto en el
barrio y que se bailaron hasta el cansancio. A medida que se escuchaban menos
estas melodías clásicas por los medios de comunicación radiales o visuales
influenciados por las entidades competentes, muchas de estas canciones y sus
acetatos pasaron a formar parte de una bodega fría y oscura con olor a cartón
viejo. Han surgido entonces los coleccionistas de barrio, quienes sabiendo ahora
el valor incalculable de aquellas piezas de la historia, se apegaron a sus
viejas pastas de vinilo. Tras el surgimiento de los coleccionistas nacen los
musicólogos, que van tras la investigación de los más recónditos secretos de la
vida y obra de aquellos interpretes, compositores y genios. Es decir se
comenzaron a observar divisiones internas entre los melómanos de barrio. De tal
modo, podemos clasificarlos en:
Los amantes del montuno y la guajira de los 60’s y 70’s (Salsa dura).
Los tradicionalistas de la vieja guardia del mambo, guaracha, descargas, etc.
Los musicólogos, intelectuales e investigadores.
Las asociaciones y/o agrupaciones.
Los coleccionistas.
Los bailarines y rumberos.
Los de la Salsa alternativa, como le llaman ahora a lo que tiene que ver con el songo, la timba o las nuevas fusiones musicales afrolatinas.
APORTES A LA MUERTE DE LA SALSA
Las Agrupaciones o Asociaciones. Debido a aquellas divisiones dentro de los
melómanos amantes de estos ritmos, se manifestó el fenómeno de las agrupaciones
u asociaciones. Las cuales están integradas por personas de un gusto musical muy
similar, o en otro caso, por una ideología musical en particular. Cada una de
estas agrupaciones adoptó políticas y estatutos internos, los cuales funcionan a
su vez como un filtro para aquellos que desean pertenecer a ellas. Surgió cierto
aire discriminatorio y competitivo entre las asociaciones, a tal punto que a la
mayoría de agrupaciones no puedes pertenecer, no bastando el hecho de amar la
música, sino que por requisito primario, el aspirante debe poseer cierta
cantidad de discos y originales. Este fenómeno en particular creó cierto
aislamiento del rumbero tradicional, rivalidades, y hasta cierta exclusividad de
la música a un grupo selecto de personas, contribuyendo en parte a la falta de
divulgación de la misma, pues solo se difunde entre ellos mismos. Así como el
hecho notable de las competencias entre sus integrantes por arrogancia al
conocimiento, gustos por géneros, o la posesión sagrada de joyas musicales
inasequibles. Podemos decir en pocas palabras que esto ha generado una
materialización del gusto por la música, más que una pasión y una hermandad
basada en el amor por estos ritmos.
Los Disk Jokeys o Dj’s. Otro punto que podemos resaltar de manera especial, el
cual ha contribuido al titulo de La Muerte de la Salsa, son los Dj’s. Para ser
más específicos, aquellos que colocan la música en las tabernas, salsotecas y
demás establecimientos culturales. Personalmente he realizado algunas preguntas
a aquellos protagonistas de esta parte de la escena, como la siguiente: “¿Por
qué no ponés esta canción?”. El Dj responde: “Porque mis clientes no conocen ese
tema y me da miedo que se me espanten”. Esta es una de las respuestas más
comunes que aquellos dan cuando se trata de poner a sonar una canción nueva o
algo de colección de buena calidad, que pocos han escuchado en alguna ocasión.
No se atreven a colocar a sonar algo distinto al mismo repertorio musical de
hace mas de 30 años por miedo a la pérdida de dinero, en desfavor de una
contribución cultural al rumbero y al escucha, igualmente asociado al pobre
ambiente de calidad musical que actualmente se escucha y que no es de agrado
para el bailador.
Lamentablemente este es un hecho en particular que afecta la divulgación musical
de los nuevos trabajos y sonidos, así como de canciones antiguas que ‘nunca’ han
sonado. Se puede decir que el miedo es un enemigo más que se suma a la lista de
todos los factores que han estancado las producciones de calidad en
Latinoamérica. Pues un gran porcentaje de las canciones que fueron o son
clásicas, se dieron a conocer por el Dj en los sitios de baile, para luego
pedirlas el escucha a los medios radiodifusores y ponerlas a sonar nuevamente.
Los musicólogos o conocedores. Un grupo bastante importante en la escena musical
FROCUBANOLATINOAMERICOCARIBEÑA, y cabe resaltar que el anterior enunciado suena
un poco a sarcasmo, debido a que gestó una gran ola de investigadores musicales,
los cuales se preocuparon más por intelectualizar la música que por sentirla.
Por ejemplo, bajo el enunciado anterior ha habido disputas respecto sobre cómo
referirse a nuestra música. Es decir: si dices afrolatino, estás discriminando a
los cubanos. Si dices afrocubano, estás discriminando a los chicos del Bronx,
New York y Puerto Rico. Si dices afrocaribeño, te refieres solo a lo tropical.
Siendo que se han extendido discusiones sin sentido hasta el punto de crearse
enemigos entre sí por la intelectualización de la música. Otro ejemplo
irrefutable se dio cuando en Cali, Colombia, cuna amante de los sonidos de los
60’s y 70’s, los muchachos del barrio comenzaron a llamarle GUATEQUE al montuno,
a la guajira, al guaguanco y a la misma Salsa con sonido fuerte de protesta.
Entre los barrios corrió la bola y todos comenzaron a llamarle GUATEQUE. Esto
generó disputas y hasta ‘indirectazos’ radiales por parte de los conocedores,
quienes alegaban a capa y espada que no se debía llamarle GUATEQUE, pues para
ellos era algo grotesco y vulgar. La palabra GUATEQUE proviene de Cuba, la cual
hace referencia a las fiestas que se gestaban en los campos entre campesinos,
“fiestilla campesina”. Pero, ¿por qué dar tanta relevancia a esto?. ¿Acaso el
nombre de Mambo no provino de las reuniones con tambores hechas por los esclavos
africanos, y de un nombre que significaba también otra cosa?, así como el
danzón, la guajira, etc. Esta, entre otras discusiones generadas, como por
ejemplo, averiguar la absoluta verdad sobre por qué Arsenio Rodríguez quedó
invidente o el ignificado de la ‘palabrilla’ Salsa.
Tal intelectualización fanatizada alimentó las divisiones entre los latinos, así
como también al apego arrogante por el orgullo de que en su tierra hubiese
nacido X compositor o cantante, y sobretodo, las limitaciones mentales, las
cuales conducen a no ver mas allá de tales investigaciones y a no observar en
realidad el trasfondo y el impacto cultural de nuestra música en la sociedad y
en la vida ordinaria del vivir del latino.
Si pudiéramos dejar un poquito la arrogancia y ver más allá de la palabrita
comercial Salsa, y observar detenidamente cómo esta revolución, movimiento o
como quieran llamarle, cambió la vida de muchos, y pasó a formar parte de la
historia de cada pueblo, ciudad y barrio, observaríamos algo mejor.
Los Alternativos. Ahora surge otro anexo de las divisiones actuales, los
amantes de la Salsa alternativa, songo, timba, entre otras fusiones rítmicas.
Aquí podemos observar algo muy especial. Por un lado, son aquellos quienes se
han atrevido a experimentar otras sonoridades rítmicas, lo cual ha sido un gran
y positivo aporte cultural. Una nueva generación comienza a surgir: se observan
actualmente muchos programas radiales y audiciones de estos nuevos sonidos, los
cuales son de innegable calidad musical, y lo más interesante es que se están
dando producciones musicales de excelente sonoridad, pero igual se está cayendo
en el pecado de las exageraciones. En ocasiones el Dj se hace tan
‘experimentador’, por así decirlo, al radiar canciones, que entra en una
desmesurada monotonía sonora de largos e interminables minutos, que pierde total
calidad, y hace salir corriendo a cualquier melómano o rumbero que se encuentre
a la escucha. Muchas de estas canciones se tornan más del ámbito autóctono del
país de origen, es decir, una descarga de rumba cubana de 10 a 15 minutos que
espanta al oyente común, u horas seguidas e interminables de timba. Recordemos
la variedad musical que poseemos y lo rico del oído del latino. Cuando se cae en
la exageración y en cierto fanatismo, se limita también la amplia sonoridad y la
CALIDAD musical de nuestros ritmos.
Para finalizar este análisis de ‘nuestra cosa latina’ con respecto a su música,
no se pretende dar un enfoque totalmente negativo al respecto, ya que estas
manifestaciones también tienen sus puntos positivos dentro del sentimiento y el
amor musical. Estos son puntos reales que se deben tocar al momento de hablar de
“La Muerte de la Salsa”, porque todo esto ha contribuido al decaimiento en
cuanto a calidad y nuevas propuestas musicales para el rumbero y para la cultura
del pueblo. Pues en lugar de unirnos, de disfrutar, de promover, de difundir, de
tolerar, de profundizar el conocimiento en bien del enriquecimiento cultural del
pueblo, de realzar nuestras raíces, de enseñar a amar a otros nuestra herencia,
de utilizar el conocimiento en bien de todos y no para orgullo de unos pocos,
hemos contribuido al resaltamiento de aquel enunciado, el cual es sinónimo de un
decaimiento cultural del pueblo latinoamericano y de nuestro retraso o
estancamiento musical respecto a pueblos que acogieron amorosamente estos ritmos
aun siendo muy ajenos a ellos, dándonos así ejemplo de cultura y civismo. Pues
nuestros ritmos latinos, y en especial la SALSA, no han muerto, por el
contrario, han trascendido.
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MANUEL ANTONIO RODRÍGUEZ A .
(Músico pedagogo)
CONTACTOS: marmusico@hotmail.com - Bogotá Colombia
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