![]()
Aunque la radio comercial
no parece estar enterada por ahora, algo está cambiando en las noches de rumba
bogotana. Veníamos de un reinado agobiante de la salsa erótica en la que los
cantantes sólo sabían hacer peticiones al estilo Devórame otra vez o evocar
escenarios como el de Aquel viejo motel. Más de un desencantado decretó la
muerte de la salsa y la única opción para gozar una rumba de altura eran esos
espacios a mitad de camino entre la discoteca y el museo arqueológico llamados
con gracia 'viejotecas'.
Una revista especializada contactó hace un par de años a Yuri Buenaventura para
preguntarle por ese asesinato de la salsa a manos de los erotómanos. El músico
vallecaucano radicado en París es una especie de 'pontífice' a quien los amantes
del género tropical miran con esperanza. "El erotismo es parte de la vida y no
tiene por qué ser molesto, contestó en ese momento. Lo verdaderamente
preocupante es que ya no se está cantando sobre nada más". Pero la verdadera
respuesta vendría con un disco llamado Salsa dura, que empezó a circular hace
poco en Colombia: una auténtica propuesta de salvación para esta música.
La idea se le ocurrió cuando oyó, en una tienda de discos, un álbum que lleva
exactamente el mismo título, grabado por un músico de Nueva York cuyo nombre
prefiere no mencionar. "Yo empecé a escuchar ese álbum y me encontré con una
sección rítmica desparramada", recuerda Buenaventura. Entonces diseñó su propia
visión de lo que debe ser la salsa dura: "Una mezcla de las escuelas
puertorriqueña, caribeña y neoyorquina, hecha con disciplina, técnica,
conocimiento de los instrumentos y ganas de reivindicar a la urbe
latinoamericana".

Yuri Buenaventura, quien vive en París, es considerado un pionero por los amantes de la salsa

Nicolás Cristancho, ‘Yurgaki’, apuesta por agregarle a la salsa letras con sentido social

A pesar de que la orquesta La 33 no está respaldada por ninguna casa disquera, algunos de sus temas ya han sido incluidos en varias recopilaciones extranjeras
Al mismo tiempo, en los sitios de rumba de
Bogotá comenzaba un fenómeno musical muy entretenido. La orquesta La 33 grabó
una versión salsera del tema de La Pantera Rosa, compuesto por Henry Mancini. La
canción se disparó porque la gente reconocía la melodía y a la vez le servía
para lucirse en la pista de baile. Los disc-jockeys dejaban La pantera mambo
para esos momentos de euforia, alrededor de la medianoche, cuando la rumba va
conquistando las buenas cumbres del ritmo.
La orquesta La 33 debe su nombre al sitio donde ensayaban los músicos: el
antiguo Convento de San Juan Evangelista, sobre la calle 33 en el tradicional
barrio Teusaquillo. La gente, acostumbrada a que la única música que salía de
esos muros eran los tenues aleluyas de las monjas, de pronto se sorprendió
cuando irrumpieron los acordes tropicales. Hoy, sin embargo, es común entre los
vecinos referirse a esa casona como "el convento de la salsa" y su acústica es
tan buena, que otros grupos como La Mojarra Eléctrica y Curupira la estiman su
"mejor ensayadero".
La fórmula de La 33 la explica Sergio Mejía, su bajista, como una suma de tres
leyes inviolables: "Estudiar el género, retomar el sonido de los maestros como
Larry Harlow, crear nuestra propia salsa". Pero para la radio bogotana estos
criterios artísticos no son suficientes: si no pertenecen a una disquera grande,
no hay transacción. Así que el grupo se sostiene gracias a una actividad intensa
de conciertos, y su disco, publicado en un sello independiente, va ganando
adeptos por la vía de Radio Bemba. Es difícil, pero han tenido suerte: el mambo
de la pantera ya aparece en tres recopilaciones italianas y el tema Qué rico
boogaloo se acaba de incluir en el disco Baila del sello Putumayo.
¿NUEVA CAPITAL DE LA SALSA?
La escena de la rumba bogotana es tan vital, que dio el pretexto para que otra
agrupación le hiciera una contestación a La pantera mambo. La respuesta se llamó
El inspector charanga y empezó a sonar en un prestigioso local nocturno del
barrio La Merced. La novedad consiste en el formato instrumental, que se aleja
de la usual orquesta salsera de modelo neoyorquino y retoma el de la charanga
cubana de comienzos del siglo XX. Los instrumentos provienen de la orquesta de
cámara europea: violín, viola y flauta traversa. El grupo se llama Real
Charanga.
Según su director, Daniel Díaz, este tipo de instrumentación se remonta a su
"escuela clásica". Hasta hace poco, Díaz era violinista de la Orquesta Sinfónica
de Colombia. Su opción de fundar una charanga se debe a la voluntad de "abrirle
las fronteras al músico de cuerda, que por lo general está enfocado a la
Filarmónica o la Sinfónica. Queremos que haya más posibilidades de música
popular entre los violines".
Con el aumento en el número de sitios de baile y orquestas, sumado a una
discografía no muy numerosa, pero sí excelsa, Bogotá amenaza con usurparle a
Cali el título de capital de la salsa. En los años 70 la salsa, que había
entrado por Barranquilla y Buenaventura, llegó hasta la capital del Valle por
las migraciones del Pacífico. Se convirtió en la banda sonora de la juventud
caleña y luego halló su lugar en la literatura gracias al escritor Andrés
Caicedo. Pero ahora la movida parece estar en la capital del país. Lo atestigua
el cantante Nicolás Cristancho, 'Yurgaki', hijo del pianista del grupo Niche y
la fundadora de la orquesta Cañabrava.
Yurgaki ha aprovechado la vida nocturna bogotana para dar a conocer sus
canciones. "Acá la rumba es otro cuento", dice. Está al frente de una poderosa
orquesta y ostenta una voz cálida que recuerda a los mejores soneros cubanos,
pero agrega a sus letras una dosis de conciencia social que no es común en la
música bailable. Por contraste, esta semana verá la luz el primer disco de la
orquesta La Conmoción, La cara del gato, cuyos arreglos los acercan más al latin
jazz.
En lo que todos están de acuerdo es en que Bogotá empezó su reinado de salsa
dura como una recuperación de la 'ley zanahoria' que decretara el alcalde
Antanas Mockus en 1995. Hace 10 años la rumba moría a la una de la mañana y ello
significó la defunción de gran parte de la actividad musical de la ciudad. Ahora
que la rumba se extiende regresan las orquestas, aparecen nuevos discos, crece
la música.
El mismo Yuri Buenaventura dice que se siente sorprendido por el auge que vive
la salsa actualmente en la capital. Por circunstancias de la vida, su público es
mayoritariamente europeo y africano. En París ha llenado el teatro Olympia y en
Marruecos suele presentarse frente al rey Mohamed VI, quien se declara uno de
sus más fervientes admiradores. Pero sigue atento nuestra escena salsera y envía
desde Europa sus bendiciones: "En Bogotá hay grandes músicos, de hecho, mi
trompetista es bogotano. Hay el material humano. Hay una Bogotá más urbana pero
no soñando ser lo que no es, sino con más conciencia.
![]()
MANUEL ANTONIO RODRÍGUEZ A .
(Músico pedagogo)
CONTACTOS: marmusico@hotmail.com - Bogotá Colombia
![]()