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CARLOS VIVES PROPONE DECLARAR

LA CUMBIA PATRIMONIO NACIONAL

Yamid Amat
Especial Para El Tiempo

 

Foto: Claudia Rubio- EL TIEMPO

Carlos Vives pide al vicepresidente Santos liderar cosas que protejan nuestra música.

 

"Es la madre del vallenato y no hemos hecho nada por ella -dice el cantante-. México se está quedando con ella". Pide al gobierno protección para la música y los compositores nuestros. Campaña de EL TIEMPO Y CM& por el sueño del samario: rescatar el teatro Santa Marta.

"Ya porque no se cantan
viejos sones queridos
es bueno hacer remembranzas
de lo que no tiene olvido"
Freddy Molina

Carlos Vives sabe a parranda provinciana, a tierra colombiana, a fragancia costumbrista. Tiene la magia de un juglar que canta historias contadas por mayores. Hoy tiene un clamor de ayuda para esos mayores, que son compositores que se hallan en su "tierra del olvido".

Tiene un grito: su pasión por la música de su tierra, entendida como un homenaje a sus propias raíces, negras, indígenas, blancas, mestizas. Tiene otro clamor por su querida Santa Marta y por la cumbia que nació con el río Magdalena.

¿Por qué decidió establecerse definitivamente en Bogotá?

Llegué muy triste cuando me vine a vivir a Bogotá; asustado, lleno de melancolía y de ausencia. Pero Bogotá se encargó de enamorarme. Hoy amo a Bogotá. Cuando me recuerdan que soy samario, digo que es lo mismo. Yo amo a mi país porque he tenido la dicha de conocerlo. Cuando era niño y estaba frente al televisor, aparecía Pacheco y hablaba de paisas, vallunos, bogotanos, costeños. El ama a Colombia por todas partes y nos enseñó a amar a este país diverso.

 

Hace días surgió la idea de darle una quinta melodía al vallenato. ¿Qué le parece?

 

No. El vallenato es puya, paseo merengue y son. Ese es el verdadero vallenato y así debe mantenerse, aun cuando existan tendencias para vestirlo modernamente. En México, para ganarse el mercado lo hacen más moderno o hay quienes hacen un vallenato reguetón. Todas son variantes para ganar mercado. Pero, al vallenato puro, hay que respetarlo, hay que protegerlo como una de las cosas sagradas de Colombia; es necesario proteger nuestros festivales, no abandonar tanto a nuestros viejos compositores, para que se sigan dando silvestres.

 

Con todo lo que ha hecho el vallenato por Colombia, ¿cómo se entiende que sus creadores se mueran de miseria?

 

La industria no les devuelve lo que debería. Ellos son compositores y quienes producen el dinero cuando un disco se graba son los compositores. No hay una conciencia, ni en la industria ni en las instituciones, para protegerlos, para que no pierdan lo básico, para que tengan seguridad social; no hay políticas sobre eso. Hay que denunciar ese abandono en que están nuestros artistas. Rafael Escalona tiene un círculo de amigos compositores que ayuda, pero es una golondrina.

¿Estamos perdiendo la cumbia y el vallenato?

En México, lo que ellos llaman cumbia es el vallenato nuestro. ¿Qué hemos hecho por la cumbia? Nada. Ha hecho más la cumbia por nosotros. México encontró esa cumbia que llamamos chucuchucu y ese fue el patrón que se quedó allá, ese es el patrón que trabajó Selena en todas sus canciones. Vea esto: hace dos años yo recibí una carta de un grupo mexicano en la que me decían que querían invitarme a la grabación de su disco porque habían oído que la música mía era hija de la cumbia y que ellos se sentían muy orgullosos de que yo quisiera tanto la música típica de ¡México! Me puse furioso. Es una cosa loca.

¿Cómo se explica el fenómeno?

Por una parte nuestro descuido. Por otra, la modernización musical. Hay gente como Los Lobos, un grupo de rock mexicano muy famoso, los de la película La Bamba, que cada vez que graban una cumbia tecno, gritan: "¡La cumbia de Colombia!" Pero es una excepción. La mayoría son grupos arrogantes que desconocen que la cumbia nace en el río Magdalena, que cruza nuestro país. Cuando voy a México, siempre lucho y peleo por nuestra cumbia. No para apartarlos de ella, porque aun cuando la cumbia es nuestra, hoy ya es del mundo, sino para que reconozcan que es colombiana. Es tan poderoso su espíritu como lo fue el blues en Estados Unidos como generador de corrientes musicales.

¿Cómo lograr que la cumbia o el vallenato se universalicen sin que pierdan la identidad colombiana?

Siempre he dicho que el vallenato es hijo de la cumbia. La cumbia es la que nace primero, en tiempo de la esclavitud. El vallenato hace 100 años apenas. Por eso, frente a la petición de abrir un espacio al vallenato en los premios Grammy, yo digo: abrámosle un espacio a la cumbia.

¿Existe el riesgo de perder la paternidad de la cumbia?

No, no; decir que la cumbia no nació en el Magdalena es como decir que el blues no nació en el Mississippi, cuando son los dos únicos ríos grandes que desembocan en el Caribe y generaron música y cultura. La diferencia entre blues y cumbia es lo andino.

¿La cumbia es andina?

Cuando alguien le preguntó eso a José Barros, el maestro respondió: "No se equivoque, la cumbia también es andina". La cumbia, el vallenato es un patrimonio de nuestro pueblo; los barranquilleros lo muestran con su carnaval, en el que la cumbia es el corazón de la fiesta. La cumbia es la matriz de nuestra música. Debería haber, de parte de la industria y del gobierno, un mecanismo que le diera divisas al país porque la cumbia es la música que más se graba en Latinoamérica y que más dinero produce. No sólo no recibimos un peso, sino que nuestros compositores y músicos se mueren de abandono.

¿A qué llama usted cumbia?

Nuestra música rítmica, mestiza, caribeña y andina y toda la música que se deriva de ella, como el vallenato. Lo que los mexicanos llaman cumbia no es la cumbia que nos gusta, pero se deriva de ella. El chucuchucu no es lo que nos gusta, pero es derivado de nuestra cumbia. Es una música que nació en Colombia y que hoy se hace en todas partes. Es un deber promulgar su colombianidad. ¿Quién desconoce lo mexicano de las rancheras?

¿La cumbia es mucho más afro que el vallenato o no?

No. Es tan afro como indígena, porque el destino del negro se unió al destino del indio en América. Así se entiende por qué a la gente del altiplano cundiboyacense le gusta tanto el vallenato. Líderes como el vicepresidente, Francisco Santos, o como la ministra Elvira Cuervo de Jaramillo deberían acaudillar cosas que protejan nuestra música y nuestros compositores, nuestras tradiciones.

¿Para eso creó la fundación La tierra del olvido?

En parte. La fundación tiene tres objetivos: la cultura, la salud y el deporte. Todo empezó porque mi papá, Luis Aurelio, es otorrinolaringólogo y mi hermano Juan Enrique es oftalmólogo y, en principio, pensamos en solucionar un problema de cataratas que había en una gran población de ancianos en el Magdalena, que por no tener 100 dólares para una operación sencilla se estaban quedando ciegos. Ahora nos estamos uniendo a gente que nos puede cubrir salud en otros aspectos. En la cultura, la fundación promoverá todo lo que sea ayuda a nuestros viejos compositores y en promoción de nuestra cumbia. Y en el deporte, trataremos de rescatar Pescaíto como semillero de futbolistas. No olvide que mi padre era directivo del Unión cuando fuimos campeones. ¡Qué hermoso año, ese 1968!

La reforma tributaria que el gobierno propuso elimina la deducción a la ayuda a fundaciones. ¿No es espantoso?

Terrible, me estoy desayunando en este momento. No me diga eso. Entonces, ¿hay que trabajar el doble o qué?

¿Por qué ama tanto a Santa Marta?

Es una relación natural con la tierra donde nací. Necesita que nosotros los samarios y los otros samarios que no nacieron allí le demos cariño. Santa Marta es una ciudad que ha sufrido durante mucho tiempo. Fue la primera ciudad colombiana descubierta en tierra firme. Fue un sueño muy bonito que comenzó a dañarse con el asesinato de Bastidas. Eso marcó mucho el camino de nuestro país.

¿Usted tiene algún sueño?

¿Mi sueño? Lo confieso: arreglar el teatro Santa Marta. Lo construyó un famoso arquitecto cubano, Manuel José Carrerá Machado, en los años 30. Dejó obras como la Gobernación y lo que se llamaba el Hotel Tairona . Son piezas deco maravillosas. El teatro era muy hermoso y fue abandonado. Allí muchos niños aprendieron a cantar, a tocar, a actuar. Era una bella casa de la cultura del Magdalena.

¿Está en ruinas?

No está en ruinas. Sobrevive, pero está muy mal tratado por la política de unas alcaldías anteriores que hicieron barbaridades como tapar las alas laterales del teatro y abrir locales comerciales hacia la calle. Es una obra maestra y yo estoy tocando puertas para salvarlo. Ese es mi sueño.

Vuelve a los vallenatos clásicos

¿Nuevos proyectos?

 

Vamos a retomar el proyecto de Clásicos de La Provincia, volumen 2, con clásicos vallenatos. Hemos tenido buenos resultados, no solamente con la academia sino con la gente joven.

 

¿A qué se refiere con "gente joven": a cantantes o a público?

 

Son lo mismo, porque los nuevos cantantes han sido público nuestro. Fonseca, Mauricio y Palodeagua, Fanny Lu. Me alegro mucho cuando sé que les va muy bien, porque significa que a nuestro movimiento le va a seguir yendo bien. Es no despegarnos de nuestras raíces, pero seguir aportando propuestas.

 

¿ La dificultad de la industria en promover artistas se origina en la piratería?

 

La industria está muy mal y lo hemos sufrido en carne propia con Sonolux, que poco a poco ha ido desapareciendo. Pero, además de la piratería, estamos en un cambio tecnológico con música por computadores y celulares. Es muy difícil para la industria vender discos. Ahora quiere estar más vinculada a todo el proceso: merchandising, conciertos, telenovelas.

 

¿Cuáles son sus proyectos personales, ahora que está radicado de nuevo en Bogotá?

 

Tengo con mi hermano Guillermo y mi mami, Aracelli, un lugar que se llama Gaira. En febrero inauguramos Gaira Café Cumbia House. Será un lugar homenaje a la cultura del río Magdalena.

 

¿Y Gaira se acaba?

 

Hasta donde alcance porque la obra le va ha pasar por encima.

 

¿Le molesta la popularidad?

 

No, me hace sentir vivo en mi trabajo, me hace sentir que estamos empezando de alguna manera muchas cosas. La gente es muy cariñosa conmigo y me convence de que hay que seguir cantando.

 

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MANUEL ANTONIO RODRÍGUEZ A .

(Músico pedagogo)

CONTACTOS:  marmusico@hotmail.com  -  Bogotá   Colombia

www.musicalafrolatino.com  

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