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ESTOS SON LOS NUEVOS EXPONENTES DEL VIEJO FOLCLOR COLOMBIANO
Por: Liliana Martínez Polo
Redactora De El Tiempo
Curupira, agrupación liderada por Juan Sebastián
Monsalve. La reunión del folclor con los ritmos urbanos generó, en la última
década, distintas corrientes que van de lo comercial a lo experimental. El
folclor siempre estuvo ahí, pero el boom de lucirlo con orgullo en las nuevas
músicas hechas por los colombianos tuvo su origen, en opinión de analistas, en
un disco específico: La tierra del olvido, de Carlos Vives.
Antes pudo haber otros intentos, pero el golpe lo dio este álbum. "En él se
encontraron tres personas -dice Cedric David, manejador de los grupos
Sidestepper y Choquibtown-: Teto Ocampo, que fue director musical de La
Provincia (el grupo de Vives), Iván Benavides, compositor y Richard Blair, que
hizo la mezcla y producción.
Incluso Antonio Arnedo, el impulsador de la corriente que se bautizó a sí misma
como nueva música colombiana, tuvo que ver con el sonido inicial de Vives.
A diez años de ese momento, esa influencia de folclor fusionado con músicas
urbanas ha generado al menos tres corrientes distintas. "Lo normal es que la
música vieja quede como un bonito recuerdo -explica Juan Carlos Garay,
periodista cultural de la revista Semana- y que las nuevas generaciones la tomen
como punto de partida para avanzar hacia otros caminos y estos tienen mucho que
ver con la influencia del jazz y el rock, sin perder la esencia" ¿Por qué el
rock y el jazz? "Por su carácter urbano, citadino", explica Garay. Y se puede
sumar la corriente electrónica. Cada una de estas músicas y, por supuesto, el
pop, vistieron de diferentes maneras las propuestas artísticas que usan bases de
folclor. Están: El 'tropipop'; la 'nueva música' (de mayor influencia del jazz)
y la corriente electrónica. Y, coincidencialmente, los músicos que alguna vez
militaron en La Provincia de Carlos Vives se mueven como peces en el agua en
cada una de estas corrientes.
Artistas 'tropipop' o 'los clones de vives'
Son fáciles de reconocer, porque al oír una de sus canciones, se puede pensar,
aunque sea por pocos segundos, que es un nuevo hit de Vives. "La tierra del
olvido' tiene 10 años y todavía uno siente que los grupos pop nacionales están
jugando alrededor de lo que el samario hizo en ese momento", dice Juan Carlos
Garay.
Quizás porque ese encasillamiento hace pensar en la palabra fórmula, que poco
les gusta a los músicos, cualquier grupo o artista 'tropipop' niega ser una
copia, y a veces hasta se molesetan si se les insinúa más de lo normal su
parecido con Vives. Los primeros en parecérsele fueron, en su momento, Tulio
Zuluaga y Moisés Angulo. Después vino la ola de artistas jóvenes explorando el
mismo sendero. Los músicos de Vives se cotizaron en los estudios de grabación y
aún hoy siguen participando en las grabaciones de las estrellas pop.
Ahora, muchos de los artistas que mandan la parada en emisoras juveniles y
venden integran este combo. Desde Pescao Vivo hasta Fonseca, pasando por
Mauricio & Palodeagua y, a últimas fechas, Fanny Lu, Bonka y los nuevos de Sin
Ánimo de Lucro, todos confiesan su admiración por el trabajo de Vives, pero
niegan haber replicado su fórmula exitosa. Y al preguntarles, sus respuestas son
similares a la de Santiago Restrepo, cantante de Sin Ánimo de Lucro:
"No queremos ser encasillados como cloncitos de Vives. Tenemos una influencia
grande de La Provincia y grabamos con músicos que han tocado con Vives. Ellos
mismos dicen que tenemos un sonido propio. Nuestro grupo maneja un juego de tres
voces que nos diferencia de esos 'cloncitos' como tú los llamas".
Libres, pero no comerciales
"Con Curupira no hemos sonado en ninguna radio comercial -dijo Urián Sarmiento,
intérprete de gaita, marimba y percusión en ese grupo musical-. Pero no se ha
hecho la gestión porque es aburridora. Son contaditos los temas que se puedan
pasar por radio. Lo de nosotros es más elaborado. Sonamos en emisoras culturales
y vendemos nuestros discos en presentaciones, tiendas o llevándolos
directamente".
El testimonio retrata el sentir de la corriente bautizada como "nueva música
colombiana", basada en exploraciones de folclor con sonidos del jazz.
"Antonio Arnedo hizo escuela -afirma Juan Carlos Garay- con una influencia más
jazzística, menos comercial, en el sentido de que la enseñanza que aplican estos
grupos es la de la libertad. El jazz tiene improvisaciones y eso da un punto de
partida que impide que sean vistos como una copia".
Pasaron de hacer, por ejemplo, versiones jazz de temas folclóricos a estudiar el
golpe de cada instrumento y la forma cómo incorporarla a la música. "Por eso,
cada vez es más abstracto el nexo entre ellos y el folclor", agrega Garay.
La mayoría son independientes, pero buscan asociaciones para avanzar. Un par de
ejemplos: La Distrifónica que tiene a grupos como Primero Mi Tía, Asdrúbal y
Capicúa y, por supuesto, el Colectivo Colombia, liderado por Arnedo, que comenzó
con Puerto Candelaria, Polaroid, Curupira, Palos y Cuerdas, Guafa Trío y Claudia
Gómez. Todos, artistas de respeto, que han ido estableciendo un circuito de
presentaciones y que últimamente ha recibido el apoyo de entidades como la
Fundación BAT.
En rasgos generales: conscientes de que su destino no es el de una estrella pop,
basan sus sonidos en la investigación, saben que los verdaderos maestros están
en las provincias y por eso arman viajes, como el de este fin de semana, en el
que los músicos alquilaron un bus y se fueron al Festival Petronio Álvarez, a
recargar influencias. Les falta, quizás, entender que un poquito más de visión
comercial no hace daño.
Los caminos del rap y lo electrónico
Aunque lo electrónico con visos de folclor puede agruparse también dentro del
movimiento de la 'nueva música colombiana', a la larga esta puede convertirse en
una rama aparte. "Podría señalarse una tercera corriente -afirmó Garay-, más
discotequera. Que juega con elementos electrónicos. Es la de Sidestepper,
Pernett, Choquibtown. También tiene un antecedente, el disco editado por
Entrecasa (la productora de Aterciopelados), que reunió propuestas electrónicas
diversas".
Cuando llegó a Colombia, el inglés Richard Blair ya traía su oído afinado hacia
la música del mundo (trabajó alguna vez con Peter Gabriel). Ahora, con su
proyecto, Sidestepper, es el representante más visible de esta onda. Formó su
grupo en el 2000 y sorprendió. "Su aporte en esto -aclara su manejador, el
francés Cedric David- fue unir una salsa muy latina, la música bailable tropical
con el drum n'bass, en Lugozo, un CD con seis versiones de la misma canción.
Muchos de los músicos que han trabajado con Blair tienen a la vez sus proyectos
experimentales paralelos. De ahí, por ejemplo, la cercanía entre Sidestepper y
Choquibtown, un grupo conformado por tres artistas de Condoto (Chocó), que
aprovechan la originalidad de su folclor, reinterpretado a la luz de la música
urbana. Gloria MC, la parte femenina de este grupo, también está en Sidestepper.
Ella y los demás integrantes de Choquibtown están por grabar su primer disco y
ya han hecho más de 20 presentaciones en los últimos meses.
"Mezclaron el currulao y el flow - explicó David, que también los maneja -.
Hacen rapeo en español, marimba y percusión en vivo. Y un rap hecho por
gente del Pacífico, obviamente, no es igual al de un francés o un neoyorquino,
eso sorprende". Algo que no debería sorprender es que otro músico de La tierra
del olvido, Iván Benavides, sea su productor.
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MANUEL ANTONIO RODRÍGUEZ A .
(Músico pedagogo)
CONTACTOS: marmusico@hotmail.com - Bogotá Colombia
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