![]()
CACHAO, EL SÚPER DANZONERO
Por: Raul Fernandez
Esta es la foto que salió en la portada del Lp Panart 2092; Cachao en el bajo, Gustavo Tamayo en el güiro, El Negro Vivar en la trompeta, Yeyo Iglesias, bongó; Guillermo en la batería, y Tata Güines en la tumbadora.
Entre esos locos por la música cubana que hay regados por todo el mundo existen acuerdos y desacuerdos sobre quiénes han sido las más importantes figuras de la música popular cubana en el siglo veinte. Pero uno de los puntos de concordancia general se refiere a un músico que visitará pronto el Festival de Jazz de Barranquilla, uno de nuestros verdaderos gigantes: Israel López, 'Cachao'. Sobre Cachao podríamos escribir un libro entero; de hecho ya existen numerosos artículos e incluso un extenso documental sobre su vida y obra. Aquí nos limitaremos a destacar dos de sus grandes contribuciones al desarrollo de la música cubana y caribeña.
Para los 'tembas' relativamente jóvenes -de más de sesenta y menos de ochenta-
Cachao es reconocido como el hombre de las descargas. En 1957 este personaje
reunió algunos de los más eminentes músicos de La Habana para grabar las
memorables Descargas en Miniatura (también llamadas Cuban Jam Sessions in
Miniature). Aunque los comentaristas a menudo se refieren a las sesiones de 1957
como la mezcla realizada por Cachao del jazz con la música cubana, nada está más
lejos de la realidad; el mismo Cachao ha dejado establecido que él no tenía en
mente el jazz cuando se ensamblaron las sesiones.
Con mayor seguridad, se puede decir que por primera vez la música cubana más
candelosa se tocaba de una manera menos diseñada para la danza -aunque es
posible bailar algunas de la piezas-, que para ser escuchada. Cachao puso al
bajo en primer plano, utilizando nuevos tumbaos basados en la 'Rumba buena' y el
'Rico son' y grabando gran parte sin piano. Esto tuvo como consecuencia que la
percusión, o sea, la tumbadora de Tata Güines y el timbal de Guillermo Barreto
ocuparan un primer plano. Por primera vez en la historia de la música popular
cubana, la tumbadora "salía de atrás" y se convertía en sofisticado instrumento
solista. El número por antonomasia de esas descargas fue la 'Descarga Cubana',
donde se destaca el famosísimo solo de tumbadora de Tata Güines. Otros elementos
de las descargas de 1957 que podemos subrayar como únicos son la inclusión del
tres del Niño Rivera, que le daba un sabor sonero tradicional al material, y el
hecho de que a cada instrumento se le dio oportunidad de sobresalir, como dan a
entender los títulos de cada número: 'Trombón Criollo', 'Sorpresa de flauta',
'Estudio en trompeta'.
"Cachao reunió en 1957 algunos de los más eminentes músicos de La Habana para
grabar las memorables Descargas en Miniatura. Los comentaristas se refieren a
estas sesiones como la mezcla realizada por Cachao del jazz con la música
cubana. Nada está más lejos de la realidad: el mismo Cachao ha dejado
establecido que él no tenía en mente el jazz cuando se ensamblaron las sesiones"
Cachao tocó el bajo en todos los números menos en uno, 'Trombón Criollo', en el
cual se encargó del piano y le dejó las tareas del bajo al maestro Tata Güines.
Las descargas fueron nada menos que una clínica de estilos interpretativos de
los instrumentos de una agrupación cubana. El impacto de la grabación fue
inmediato: en cuestión de días parecía que todo el mundo, en La Habana y Nueva
York, se había dedicado a tocar y grabar sus propias descargas. Grabar
descargas, después de Cachao, se convirtió en una característica general de la
música del Caribe, cosa que perdura hasta nuestros días.
Pero para los tembas menos jóvenes -digamos los que pasan de los ochenta- Cachao
es aún más importante por otro motivo, es decir, por lo que logró hacer con el
danzón. Por ejemplo, para Bebo Valdés, padre de Chucho Valdés, Cachao siempre ha
sido antes que nada, "un danzonero". El padre de Cachao, su hermano mayor
Orestes, su hermana Coralia y Cachao fueron importantes intérpretes de este
género durante el primer tercio del siglo veinte. Compositores prolíficos,
Cachao y su hermano Orestes escribirían cerca de 3.000 danzones para varias
orquestas cubanas en un período de algo más de veinte años. Bajo la influencia
del son a finales de los 30 Cachao López y Orestes efectuaron juntos numerosas
innovaciones que transformaron completamente el danzón. Mientras que antes todos
los instrumentos de la orquesta tocaban más o menos la misma melodía, Cachao
puso a cada uno a tocar algo distinto y diferente, pero de forma tal que el
sonido integrado era todavía un danzón, sólo que mucho mas denso y complejo. En
la tercera parte del danzón, la más rápida -a la que ahora le dicen 'El
montuno'- Cachao introdujo un bajo rítmico más libre y en los 'tumbaos'
desarrollados por él, la flauta llevaba la melodía e improvisaba sobre los
guajeos sincopados del violín. También hubo otros cambios: el timbalero añadió
cencerros a su instrumento y eventualmente se incluiría un tambor conga cuyo
sonido ya estaba anticipado en el nuevo formato sónico del danzón de Cachao.
Estas innovaciones, tomadas en conjunto, fueron llamadas 'Danzón de nuevo
ritmo', y salieron a flote en muchas piezas en un periodo de varios años,
llegando a ser legendarias las tituladas 'Chanchullo', (pieza de la que parte
Tito Puente para su número 'Oye cómo va'), 'Se va el matancero', y 'Mambo'.
Las innovaciones de Cachao en el formato y estilo de la charanga danzonera
aprovisionaron a Dámaso Pérez Prado con algunas de las ideas que le sirvieron de
base a este último para lanzar su fabuloso Mambo a finales de los años cuarenta
y principios de los cincuenta, época en que todo el mundo, desde el Che Guevara
hasta las monjas, bailaron al compás del contagioso ritmo.
Cachao continuó elaborando el danzón, haciendo de él un género para orquestas
sinfónicas. Entre sus más logradas producciones habría que destacar Canta
Contrabajo, con Cachao y su Típica, disco grabado en los estudios de Radio
Progreso en La Habana en 1959, y tal vez su más compleja producción,
musicalmente hablando, la justamente antológica producción Superdanzones, con
Cachao y su Típica Gigante, donde escuchamos las ideas musicales de Cachao en su
máximo desarrollo con pasajes musicales que han descritas como "verdaderas
pruebas de fuego" para concertistas sinfónicos. Lamentablemente esta fabulosa
producción, hecha en Cuba en 1961, ha sido un tanto olvidada en gran parte por
razones políticas, ya que en ella se escuchan letras que le cantan loas a la
Revolución , cosa que no agrada a algunos promotores del maestro fuera de Cuba.
Humilde y altamente agraciado intérprete y compositor, Cachao ha tocado y
grabado con más de 250 orquestas y grupos en su larga carrera profesional
pasando del tango y la ópera, al ballet y el jazz. Su propia música representa
una mezcla de lo clásico, lo popular y lo folklórico; de lo europeo, lo africano
y lo criollo, de bailar y escuchar. A través de su música podemos escuchar el
alma del pueblo de Cuba y del Caribe.
* Economista. Ph D, profesor de la Universidad de California (Irving) Autor de
los libros Latin Jazz, la combinación perfecta y From afro cuban rhythms to
latin jazz
![]()
MANUEL ANTONIO RODRÍGUEZ A .
(Músico pedagogo)
CONTACTOS: marmusico@hotmail.com - Bogotá Colombia
![]()