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CUMBIA

Por: Liliana Martínez Polo

Redactora de EL TIEMPO

La cumbia no tiene cuerpo ni tiene corazón. El ritmo insignia del país pasa por una de sus mayores crisis. No hay artistas, compositores o disposición para producir nuevas grabaciones de este ritmo. Ahora, la cumbia que pega en Latinoamérica no es hecha por colombianos.

Cuando la Mayonesa se convirtió en el éxito de temporada en Latinoamérica (2001), el público colombiano la bailó y la gozó. Era una cumbia más de las que se producen en los países como Uruguay, Chile, Argentina y Perú y que nosotros conocemos como 'tecnocumbia'. Sin embargo, El país que es la cuna de este ritmo dejó de producirla.

En el principio (años 40, 50 y 60), agrupaciones colombianas como La Sonora Dinamita, en México, y El Cuarteto Imperial, en Argentina, contagiaron los bailes latinoamericanos de nuestras bases rítmicas. Las orquestas de Lucho Bermúdez y Pacho Galán o conjuntos como Los Corraleros de Majagual dejaron por América Latina una estela del ritmo insignia del folclor nacional.

"Los éxitos internacionales -explica Humberto Moreno, de MTM- generaron grupos locales que la interpretaron a su manera, con influencias regionales. Esto la transformó. Entre nosotros, se mantiene intacta, se conserva raizal en sus regiones de origen, pero en el interior también cambió. Así que no veo por qué en otros países no puedan hacerlo. Ocurre con todo lo que trasciende de lo local a lo universal: pasó con el son cubano, el rock, el jazz, el bolero". Hoy, el recorrido de vuelta lo hacen grupos de jovencitos uniformados de trajes coloridos que simplificaron el ritmo, lo fusionaron con otras músicas y nos devuelven una cumbia distinta, exitosa comercialmente.

Hace dos años, Bucaramanga cayó bajo el influjo de la cumbia foránea, debido a la fuerte presencia de las antenas parabólicas. La emisora Olímpica Estéreo de esa ciudad lo percibió. "Fuimos los reyes de la tecnocumbia -relata Fercho FM, director de esa frecuencia en Bogotá-. Invitamos a grupos peruanos, argentinos, chilenos y uruguayos. Ninguno colombiano porque la gente no cree en lo nuestro y esa 'tecnocumbia' que se oye es una cumbia evolucionada".

Aún está fresco en Argentina el recuerdo de El Cuarteto Imperial, Bovea y sus Vallenatos, que dejaron la semilla de su música en el público. "Es indudable su influencia -dice el productor Rubén López, de Líder Music, de Argentina-. Lo que tanto se vendió en los 60 fue base para la cumbia que ahora hacemos, como también lo fueron las rancheras y la música andina. Lo folclórico nuestro también está ahí, anexado a elementos modernos que ponemos, fusionamos todos los ritmos con el pop, el rock, el dance. Más que llamarla cumbia, hacemos pop tropical".

La lista de grupos argentinos es larga: La Banda XXI, Cumbia Santafesina, Ráfaga, Tus Guardianes, Garras de amor son populares tanto en su país como para sus vecinos de Chile. Son grupos que, según López, siguen tomando algunas raíces colombianas. De hecho, el productor visitó a Colombia en años recientes, con la atención puesta en otro ritmo. "Ahora grabamos vallenatos que puedan gustarle al público argentino, no tan folclórico, modificándolos un poco para que pueda gustar. El grupo Hoja en Blanco, ya lo hizo", agrega López.

Por el lado mexicano, la cumbia se convirtió en uno de los géneros populares más fuertes, después de la ranchera. "La cumbia -cuenta Víctor Manuel Nanni, de Mexican Records- es el ritmo por excelencia del pueblo, pero Colombia dejó de producirla. En otras épocas, yo iba tres veces al año hasta allá, como productor, a grabar cumbias, todas destinadas al público mexicano, porque ustedes (los colombianos) son más fanáticos de la salsa y el merengue".

"Seguimos produciendo cumbia -dice Felipe Jaramillo, de la Discos Fuentes, de Colombia-, pero para venderla en México". Esa producción se reduce a La Sonora Dinamita, que sigue tan vigente y vendedora como siempre... entre los manitos. "Es difícil que un artista nos traiga una propuesta de cumbia -agrega Jaramillo-. Tampoco hay compositores, no los veo. El último que conocí es el señor Isaac Villanueva".

Entonces, ¿qué le pasó a la cumbia?

"No consumimos nuestra esencia -dice el músico y compositor de aires tropicales Ángel Villanueva-, pero existe una demanda externa. Como no la hacemos, los grupos foráneos sí la apropiaron para hacerla. En estos momentos, un compositor colombiano prefiere sobresalir en el vallenato porque funciona comercialmente".

Guillermo Salazar, de Sonolux, está de acuerdo. "Somos un país rico en música, pero nos quedamos en los parámetros del folclor -dice-. No evolucionamos a los estándares internacionales. No producimos cumbia porque no hay medios que la respalden. Ahora todo es fusión, bases rítmicas sumadas al pop para el público que compra discos, el juvenil adolescente, al que no le podemos llegar con raíces porque suenan viejas. Alguien como Andrés Cabas, que explora esos aires, se vende como "fusión". Un niño nunca lo identificará como el porro, dirá que hace pop".

Según Salazar, quien hace cumbia ahora está tan condenado a la soledad como el que hace boleros. "Se venden los clásicos de catálogo, pero el que proponga un bolero en estos tiempos hace un producto para guardar en la sala de su casa", agrega.

Por su parte, Fercho FM compara la poca difusión de la cumbia con el actual auge del vallenato. "La cumbia no evolucionó, el vallenato sí", afirma.

"Que la cumbia se haya venido a menos -concluye Humberto Moreno, de MTM-, lo atribuyo a los medios de difusión que la ven como algo retro, con un criterio 'snobista' carente de aprecio por una de nuestras pertenencias más preciadas. No así el público de todas las generaciones, que en los sitios de diversión y en sus fiestas no puede prescindir de ella".

Totó: 'no debe ser moda'

"No es que la cumbia haya decaído -dice la folclorista e intérprete de cumbia Totó La Momposina, que participará en el XX Festival Nacional de la Cumbia en El Banco (Magdalena)-. Pasa que los muchachos no tienen información. Les ponen cumbia comercial y la conocen con esos sonidos 'tecno' que no son de nosotros. El comercio está, pero los colombianos también tenemos que abrirle espacio a nuestra música sin pensar en volverla comercial o moda, sino pensando en hacerla perenne. Para que la cumbia hecha en Colombia tenga fuerza afuera, primero tiene que oírse dentro del país.

"¿Qué la cumbia no evoluciona? Si no la ven es otra cosa. No la evolucionarán comercialmente hasta que no conozcan sus raíces a fondo. La música tradicional se llama así porque pasa de generación en generación y a cada paso va tomando una característica. No significa que se quede estática ni ortodoxa, sino que toma los elementos que le sirven. Otros países la apropiaron. Pero si les ponemos una cumbia tradicional a los mexicanos, dirán que no es cumbia, porque desconocen sus raíces. Nos corresponde hacer el trabajo de las raíces".

Cabas: 'solo dejan la gozadera'

El músico Andrés Cabas, que se dio a conocer por su fusión entre el folclor y el pop, opinó así sobre este tema: "La cumbia es un ritmo netamente colombiano que se ha derivado a otros países, donde se les ha alterado su instrumentación y suprimido su complejidad rítmica para que solo quede la gozadera que produce. Está en nosotros conocerla en su instrumentación original, respetarle su carácter, pero también usarla para contar historias nuevas y sentirla como un ritmo vigente que está evolucionando. Colombia es la cuna, pero solo lo decimos por montarla de patriotas y estar a la moda con el patriotismo, porque vivimos en un país donde San Basilio de Palenque o San Jacinto, que son cunas culturales de nuestra tradición, viven en el abandono y en la miseria.

"Comercialmente, la cumbia tuvo su boom, pero ya estaba hecha con otra instrumentación, más de orquesta. En su carácter original nunca ha tenido boom, siempre la tapamos un poquito. Que la juventud la conozca y sienta la necesidad de cantarla y contar historias con ella haría que se sintiera más, que se conociera más".

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MANUEL ANTONIO RODRÍGUEZ A .

(Músico pedagogo)

CONTACTOS:  marmusico@hotmail.com  -  Bogotá   Colombia

www.musicalafrolatino.com  

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