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LOS ‘SESENTA’ DE HÉCTOR LAVOE
Tomado de El Heraldo de Barranquilla

‘La Voz’ , en escena
EL
DIA DE MI SUERTE
Hace 60 años, un 30 de septiembre de 1946, nació Héctor Juan Pérez Martínez en
la calle Bélgica del Barrio Machuelo, de Ponce, Puerto Rico, en un hogar humilde
con una gran tradición artística. Su abuelo materno había sido músico y
cantante. Un tío tocaba el tres. Mientras que su madre, Panchita, tenía una
preciosa voz y su padre Luis tocaba guitarra y cantaba con tríos.
La trágica existencia de Héctor Lavoe comenzó temprano. A los 3 años de edad
tuvo que padecer el fallecimiento de su madre. Su padre lo inició en la música y
lo inscribió en la academia Juan Morell, allí compartió con el pianista Papo
Lucca y el trompetista José Febles. Su indisciplina lo alejó de la educación
formal y en la escuela de la calle aprendió a cantar, teniendo como ídolos al
Jibarito de Lares Odilio González y a El Jefe Daniel Santos. Viajó a los 17 años
a Nueva York en busca de fama y fortuna.
Al principio se instaló en el Bronx, al lado de su hermana Priscila. Se defendía
artísticamente cantando boleros del repertorio de Santitos Colón y Felipe Pirela.
Formó parte de una banda llamada The Newyorkers. Incluso, algunos coleccionistas
dicen que alcanzaron a grabar un disco. Luego trabajó con la orquesta del
percusionista puertorriqueño Kako Bastar, llegando a hacer coros con la Alegre
All Strars. En son de broma, un empresario artístico lo bautizó como La Voe, una
distorsión de ‘La Voz’.
Dueño de una voz nasal, chillona y arrabalera, poco a poco Héctor fue puliendo
su estilo, lo que le permitió que Johnny Pacheco, con quien había trabajado un
par de semanas, lo reuniera con el joven trombonista Willie Colón, y en 1967 les
grabó el álbum ‘El Malo’, primer disco del tremendo dúo Colón-Lavoe.
Entre 1967 y 1973, la banda de Willie Colón con Héctor Lavoe como cantante se
apoderó de las esquinas juveniles de los barrios populares del Caribe. En ese
lapso grabaron los discos: ‘El Malo’ (1967), ‘The Hustler’ (1968), ‘Guisando’
(1969), ‘Cosa Nuestra’ (1969), ‘La Gran Fuga’ (1970), ‘Asalto Navideño’ (1970),
‘El Juicio’ (1972), ‘Lo mato’ (1973) y ‘Asalto Navideño II’ (1973). Las
carátulas de sus LP reafirmaban el concepto de ‘malandros’ que querían proyectar
en las letras de sus canciones.
El dúo Colón –Lavoe dejó innumerables éxitos al universo salsero, que siguen
brotando de cualquier rincón cuando en medio de una rumba tesa aparece Jecto con
su cara de niño travieso cantándole a Juana Peña, arremetiendo contra la Piraña
que todo lo daña o descubriendo al Bacalao, aunque venga disfrazao; entonces
recuerda el lío en que se metió Ramón Puntillas e invita a bailar al estilo
africano, armando la murga, sin olvidar que en los barrios de guapo no se vive
tranquilo y no se cansa de repetir que pronto llegara su día de suerte, mientras
corren sus lágrimas frente a un espejo por un amor que le negara el cielo, hasta
que finalmente agotado del trajín nocturno, suelta su despedida recordando que
todo tiene su final.
Aunque Lavoe no fue en el sentido estricto un compositor o un cantautor, lo
cierto es que al examinar su discografía encontramos 20 temas en que aparece
como coautor acompañado por Willie Colón y en otros cinco como autor pleno.
Aunque sus cantos a las mujeres rayaban en lo ofensivo, siempre contó con el
aprecio femenino. En el repertorio de Héctor Lavoe encontramos temas que a pesar
de no ser de su autoría, llevan su sello personal, auténticos retratos cantados.
En el libro Héctor Lavoe – La Voz del Barrio, el autor Sergio Santana Archbold
señala que esta primera etapa de Willie Colón con Héctor Lavoe se puede dividir
en cuatro períodos que finalizan en el álbum ‘Lo bueno, lo malo y lo feo’.
EL CANTANTE DE LOS CANTANTES
Luego de la disolución de la agrupación de Willie Colón, Héctor Lavoe es lanzado
por Fania Records como cantante solista, para lo cual le montan una orquesta
bajo la dirección del bongosero José Mangual Jr, adicionándole los trompetistas
Ray Maldonado y Héctor ‘Bomberito’ Zarzuela a la sección de metales conformada
por dos trombones en la original banda de Willie Colón. En 1975 apareció su
primer disco como solista con la producción de Willie Colón, arreglos de José
Febles, Louis Ramírez y Willie Colón. El long play titulado ‘La voz’ fue un
éxito rotundo.
Con las ventas millonarias del álbum ‘La Voz’, quedaba plenamente demostrado que
Héctor Lavoe era el cantante de Fania Records que gozaba de mayor popularidad y
aceptación en el ambiente salsero. Además de El Todopoderoso y Rompe Saragüey
fueron bailados y cantados en todos los rincones del Caribe temas como Paraíso
de Dulzura, Mi gente y los boleros Emborráchame de Amor y Un amor de la Calle.
Con su primer disco como solista, Héctor Lavoe alcanzó el cielo y se convirtió
por derecho propio en Estrella de la famosa Fania All Stars. Aunque Lavoe había
participado en los conciertos de la Fania All Stars en el Red Garter (1967) y en
el Cheetah Club (1971) fue con su actuación en el Coliseo Roberto Clemente
(1973) con el tema Mi Gente que pasó a la inmortalidad.
El segundo disco de Lavoe como solista, titulado ‘De ti depende’ apareció en
1976. Un trabajo muy bien concebido; allí se sumó una sección de violines a la
agrupación salsera. En este álbum encontramos el superéxito Periódico de Ayer.
Con sus dos primeros discos como solista, Lavoe alcanzó la fama y la fortuna que
había soñado, pero la inexperiencia y su temperamento díscolo, lo condujeron a
excesos con las drogas y a incumplir sus compromisos, lo que ocasionó la
disolución de la orquesta en varias ocasiones. En 1977 tuvo serios problemas
depresivos y permaneció alejado del mundo del espectáculo.
Luego de esa crisis, Héctor reapareció en 1978 con el disco ‘Comedia’, donde se
encuentra el
mega éxito El Cantante. Recordamos que en ese año 78, tuvimos la oportunidad de
verlo en el Coliseo Cubierto Humberto Perea. Era un Héctor desconcertado,
agradeciendo a sus panas de Buenaventura por las cartas que le habían enviado
durante su tratamiento de reposo. Las condiciones no eran las mejores para la
presentación, sin embargo su irreverencia natural y su espontáneo cantar
callejero colmaron las expectativas de la reducida asistencia. Esa noche salimos
convencidos de que el viejo Héctor había regresado al ambiente salsero con todos
los hierros.
En 1979, Lavoe grabó dos álbumes que contaron con poca difusión. Nos referimos a
los discos: Recordando a Felipe Pirela y Feliz Navidad. En ese año 79 grabó como
invitado especial con Tito Puente en el segundo álbum de Tributo a Beny Moré.
A principios de los años 80 la salsa comienza a perder adeptos, y aunque Lavoe
siguió trabajando con su orquesta y realizando giras principalmente por
Suramérica, su cuerpo cada vez más minado por las drogas, no respondía a las
expectativas del público. En el plano discográfico las producciones de Fania
Records decaían, entrando en una rutina de poca creatividad, echando mano de
viejos éxitos como en los discos ‘El Sabio’ (1980) y’ ¡Qué Sentimiento!’ (1981).
Buscando repetir triunfos discográficos, Fania Records reúne en el álbum
Vigilante a Willie Colón y Héctor Lavoe, cada uno canta un par de temas. Los
temas interpretados por Lavoe fueron Juanita Alimaña y Triste y vacía.
Participa en varios álbumes de la Fania All Stars sin mayores resonancias, a
pesar de que en los conciertos de las Estrellas de Fania, Héctor Lavoe seguía
siendo la única figura que le hacía contrapeso a la Reina Rumba Celia Cruz.
Finalmente, en 1984, graba con la Fania All Stars, otro de sus temas
identificadores El Rey de la puntualidad.
Ya para mediados de los ochenta, las cosas no marchaban bien para Lavoe, ni en
lo personal, ni en los conciertos y mucho menos en la venta de discos. Sus
últimos discos ‘Reventó’ (1985) y ‘Strikes Bank’ (1989) distan mucho de sus
primeras producciones como solista.
El resto es una historia muy triste que no queremos recordar y preferimos
festejar los sesenta años del Flaco Lavoe cantándole a su gente, lo más lindo de
este mundo. Acompañarlo en la barra de un bar abrazado con Juanito Alimaña,
diciéndole que con los santos no se juega y verlo voltearse con los brazos
abiertos, gritando que viva la negramenta, los negritos del batey, dime si te
gusta el sóngoro cosongo, si no le entendiste, no repetiré. Con su bella risa
que no es de loco, recordando su Paraíso de Dulzura y el Amor Soñado, negándose
a leer el Periódico de Ayer, siguiendo la Noche de Farra y afirmando que lo suyo
es cantar, dedicando sus mejores pregones con saludo incluido a sus contrarios,
repitiendo que La Vida es Bonita y que cada cabeza es un mundo hasta que
buscando un Amor de la Calle termina Triste y vacío. ¡Qué vaina! Hermano Héctor,
al igual que Gardel cada día que pasa cantas mejor y más sabroso.
*Concierto Caribe Uninorte FM Estéreo
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MANUEL ANTONIO RODRÍGUEZ A .
(Músico pedagogo)
CONTACTOS: marmusico@hotmail.com - Bogotá Colombia
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