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VETERANOS DEL CARIBE

Por: Rafael Ramos

 

 

Nadie nos quita lo bailao

 

Hacen parte de la historia viva del país. Ellos convirtieron la llamada despectivamente "música de negros" en un ritmo universal. Hoy, medio siglo después, se unen nuevamente para rescatar del olvido aquellos ritmos bailables del caribe colombiano que inmortalizaron en el pasado. Son Los Veteranos del Caribe.

 

A mediados del siglo pasado la música bailable del Caribe colombiano se tomó los salones de baile, los radioteatros, las emisoras y el gusto por la música de nuestro país. Con personajes como el maestro Lucho Bermúdez, su compañera Matilde Díaz y Pacho Galán, entre otros, la música de la costa llego al interior y al mundo. La gente cantaba y bailaba al compás de gaitas, merecumbés, cumbias, porros y todos los ritmos que evocaran la magia del Caribe.  Hoy en un intento por rescatar todo ese folclor, que aunque sigue vivo hay que desempolvarlo, se creó el proyecto Los Veteranos del Caribe que reúne a 12 de los músicos más destacados de esa época dorada.

 

Los Veteranos ya tienen más de dos años de estar juntos. Todo comenzó hace cuatro por una iniciativa de Rafael Ramos, quien fue percusionista de Totó la Momposina hasta que se dio cuenta que lo suyo era la producción musical. De ahí en adelante se dedicó a promover la música popular colombiana sobre todo en el exterior, comenzando por el grupo del que había sido partícipe además de artistas como Petrona Martínez en países de Europa y Estados Unidos. Para promover la música del caribe creó a Los Veteranos, escogiendo a los mejores músicos que aún se movían en este ámbito, pero no con la misma fuerza de sus años de gloria. Los  consolidó como grupo hace dos años cuando partieron al viejo continente donde se presentaron en Forum Barcelona 2004, el festival que reúne lo más importante de la música popular de las regiones, y así en varias ciudades españolas. "Nos fue como a los dioses. Todo el mundo estaba a la expectativa de lo que llevaban los colombianos", cuenta Haydee Barros, una barranquillera a la que en su juventud Lucho Bermúdez sacó del barrio Rebolo para traérsela a trabajar con su orquesta, y hoy hace las voces en los Veteranos. El 21 de octubre lanzarán su primer CD, en el Teatro Colón de Bogotá con una presentación como las que hacían en sus buenos años.

 

El nombre de la agrupación no es gratuito. Son veteranos por la experiencia y el conocimiento que han adquirido con los años. El maestro José del Carmen "Cheíto" Guerra  recuerda, como si estuviera en esa época, las primeras veces que tocó ante un público, con apenas diez años de edad, durante las corralejas en su pueblo natal Arjona (Bolívar) cuando la banda que animaba la fiesta lo dejaba, escondido entre los músicos, coger el bombo, la tambora o los guachos y acompañarlos. O cuando su padre lo llevaba con la orquesta del pueblo a regiones cercanas a tocar porros, cumbias, mapalés y fandangos. Luego se adelanta en el tiempo, a la década de los 50, cuando trabajaba para la Orquesta Fuentes en Cartagena o para las Emisoras Unidas en Barranquilla. Cuando dirigía la Orquesta Kalamarí, cuando llegó a Bogotá a ganarse 900 pesos - "que en esa época era plata"- contratado por el maestro Antonio María Peñaloza o cuando viajó a Nueva York como director musical del grupo de Delia Zapata Olivella.

 

"Cheito"  con ochenta años está lleno de recuerdos y anécdotas que continuará sumando tocando el clarinete con los Veteranos,  así como sus compañeros Julio Arnedo, quien llegó con su hermano Carlos desde Turbaco (Bolívar) al cabaret El Rosedal  en Bogotá en 1952, Guillermo Navas quien a pesar de ser un hombre callado, con su batería deja ver todo el sabor costeño que corre por sus venas, Adolfo Castro con su trompeta y quien hace de director ocasionalmente en los ensayos, Elías Paz que acompaña en las voces a Haydee y quien compuso uno de los temas que conforman este disco. Al lado de estos maestros están otros más jóvenes pero con mucho conocimiento como Gustavo Castelar, Augusto Betancourt, Rafael Castro, Luis Montiel. E invitados como Ramón Benítez y Carlos Piña. Todos bajo la dirección de Francisco Zumaqué, quien también es productor y arreglista.

 

 

La época dorada

 

Lucho Bermúdez fue sin duda uno de los principales gestores de la universalización de la  música bailable del Caribe. El maestro con su clarinete y sus composiciones y acompañado de músicos como Matilde Díaz y Bobby Ruiz, entre otros, logró llevar a los grandes salones de las ciudades la música bailable. Su recorrido arrancó en 1947 con una presentación de la Orquesta del Caribe en el Hotel Granada de Bogotá, uno de los más importantes del momento y de ahí en adelante comenzó su expansión. Pero para llegar a eso la  música caribeña tuvo que vencer muchos obstáculos.  Comenzó en la década del veinte en los pueblos de la costa. En las plazas de mercado, luego de la jornada de trabajo, los campesinos se reunían a tocar y cantar, así como en las calles donde los vecinos sacaban instrumentos como maracas y tamboras y se formaban los bailes. Así las primeras canciones fueron pasando de generación en generación y dando paso a otras nuevas. Se conformaron orquestas de iban de pueblo en pueblo y después, con la radio, sonaban de fondo  fandangos, paseos y cumbias, mientras se contaban anécdotas acompañadas de unos rones.

 

Barranquilla fue de las  primeras ciudades en abrir las puertas de sus salones más prestigiosos. El Hotel El Prado se llenaba saxofones, trompetas, tambores, cantantes y sobre todo de público que iba a bailar hasta la madrugada. El Carnaval era el centro de las orquestas que mientras tocaban veían pasar monocucos, marimondas y reinas.

 

En el interior del país tomó fuerza hacia finales de los cuarenta. La música andina, para muchos nostálgica y triste, se confundía con los ritmos del caribe. Se podía escuchar la Gata Golosa, Bachué,  pasillos, bambucos y pasodobles  pero se bailaba Carmen de Bolívar, Te olvidé o Mi vieja Barranquilla. Se puede decir que la presentación de Lucho Bermúdez en el Granda fue el abrebocas para que este escenario y el de hoteles como el Regina o los nights clubs de la Avenida Jiménez comenzaran a recibir a estos músicos opacando comentarios de la prensa capitalina que se referían a su producción como "ritmos ruidosos y estridentes" o despectivamente "música de negros". Igual sucedió en Medellín en el Hotel Nutibara y otros salones sobre todo con el traslado y la creación de muchas disqueras en esa ciudad.

 

A la orquesta de Lucho la acompañaban otras como  La A No 1, la Orquesta Sonolux, la orquesta de Antonio María Peñaloza y la Orquesta Fuentes. Fueron años de gloria que los llevaron a países como México, Venezuela y Estados Unidos. Para ese entonces muchos músicos se radicaron en Bogotá. "Cheito" recuerda que su llegada fue terrible. "Al mes de haber llegado de Cartagena aún me temblaba la barriga del frío" pero se adaptó y 53 años después aún vive en la capital. Haydee se vino porque se le presentó la oportunidad de trabajar en la orquesta de Bermúdez y era tan dura la jornada que no tenía tiempo para la nostalgia. "Ensayábamos desde por la mañana hasta la presentación por la noche", además recuerda lo elegante que era la gente de la época. Era un Bogotá negra de sombreros y  abrigos y las mujeres siempre de sastre y bien peinadas, muy diferente a la informalidad de la costa.

 

El auge duró hasta la década de los setenta. Las grandes orquestas fueron desapareciendo y la música bailable del caribe quedó en los discos y las emisoras. Muchos músicos tuvieron que comenzar a rebuscársela cantando en pequeños conciertos o en grupos pequeños. Hoy están seguros de que dejaron un gran legado que no hay que dejar morir. "Cheito" cuenta como Pacho Galán se inventó el merecumbé "no era nada hasta que su baterista Pompilio Rodríguez le dio identidad con el ritmo y ahí se convirtió en música", y eso es lo que esta eminencia de ochenta años aconseja a los músicos  hacer: "Ahora no definen  los ritmos todo es igual". Por eso los Veteranos del Caribe se suman a otra serie de documentos históricos que son una evidencia de cómo se hace la música del Caribe.

 

 

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MANUEL ANTONIO RODRÍGUEZ A .

(Músico pedagogo)

CONTACTOS:  marmusico@hotmail.com  -  Bogotá   Colombia

www.musicalafrolatino.com  

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