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EL POLLO BARRANQUILLERO
GRABA CON EL ‘REY DEL MERECUMBÉ’
Por: Fausto Pérez Villarreal

‘El Pollo Barranquillero’, en su época de esplendor en La Habana, meses antes de grabar con la orquesta de Pacho Galán.
La
historia comenzó a redactarse en las postrimerías de la década de los 40.
Además de ser uno de los trompetistas de mayor renombre de nuestro país, Pacho
Galán sobresalía por sus excepcionales cualidades como arreglista y director
orquestal.
No en vano había sido escogido para reemplazar al maestro Guido Perla, en la
dirección de la celebrada orquesta Atlántico Jazz Band.
Precisamente, al frente de esa prodigiosa agrupación, el soledeño tuvo la
oportunidad de conocer y vincular como cantante a un joven rebolero de fina
estampa, piel clara, cabello negro y levísimo bigote, que soñaba despierto con
llegar a una estancia cercana donde reposan los astros del firmamento.
La fama, la gloria y el reconocimiento universal constituían sus máximas
ambiciones en la vida. Nos referimos, por supuesto, a Napoleón Pinedo Fedullo,
Nelson Pinedo, quien, con el devenir de los años, habría de transformarse en la
figura emblemática del canto tropical de Colombia.
Muchos años antes de inscribir su nombre en la selecta lista de intérpretes que
desfilaron por la legendaria Sonora Matancera, y de hacer carrera en el afamado
centro nocturno La Casbah, de Bogotá, con la orquesta de Antonio María Peñaloza,
Nelson se fogueó con Pacho Galán. Juntos animaron las populares ‘Empanadas
Bailables’ del hotel El Prado.
“Mi postgrado musical lo hice con Peñaloza en Bogotá, pero mi carrera
universitaria la adelanté con Pacho, en Barranquilla. Pacho era un sabio en la
materia”, me confesó Pinedo hace cuatro semanas en Caracas, durante una
entrevista que me concedió para el libro sobre su vida que en la actualidad
prepara la editorial La Iguana Ciega.
Con la Atlántico Jazz Band, entonces conducida por Pacho Galán, Nelson tenía un
repertorio que incluía temas en inglés. Además del Hotel El Prado, actuaban en
Pradomar y en los estudios de Emisora Atlántico.
“El inglés lo dominaba gracias a un curso intensivo que adelanté por
correspondencia. En esa época cantaba temas del trombonista Glenn Miller, de
Frank Sinatra, Perry Como, Benny Goodman y Bing Crosby. Uno de mis temas
predilectos era ‘Beguín the Beguín’. A la gente le fascinaba mi dicción”, me
dijo Pinedo.
El pentagrama de Nelson también incluía porros, mapalés, cumbias, boleros y
muchos otros géneros. Los otros cantantes de la Atlántico Jazz Band eran el
guarachero Gilberto Castilla ‘Castillita’ y el bolerista Jaime García.
El tiempo transcurrió. Nelson Pinedo grabó su primera canción en los estudios de
Ondas del Lago, de Maracaibo, con la agrupación de los hermanos Rodríguez
Moreno; vivió casi dos años en Bogotá, tiempo en el que alternó con el maestro
Antonio María Peñaloza en La Casbah, y con Don Américo y sus Caribes y Alex
Tovar, en los estudios de la Emisora Nuevo Mundo. Luego emprende rumbo hacia La
Habana, en busca de la consagración definitiva.
"El
inglés lo dominaba gracias a un curso intensivo que adelanté por
correspondencia. En esa época cantaba temas del trombonista Glenn Miller, de
Frank Sinatra, Perry Como, Benny Goodman y Bing Crosby"
La Sonora Matancera le permitió a Pinedo descollar y brillar con luz propia
junto a luminarias de renombre. Así mismo, Nelson se permitió el lujo, en 1956,
de perpetuar su voz en los acetatos en cuatro plenas con el acompañamiento del
Combo de Cortijo, con ‘El Sonero Mayor’, Ismael Rivera, en los coros. Ese mismo
año, de acuerdo con Pacho Galán, el rey del merecumbé —libro escrito por Adlai
Stevenson Samper —, arrancó, en pleno, la racha exitosa de Pacho Galán y su
orquesta con las grabaciones realizadas para la empresa fonográfica Tropical de
Barranquilla.
En febrero de 1958, dos años después de que Nelson grabara en San Juan Puerto
Rico, para el sello Seeco, con Cortijo y su Combo los temas ‘Micaela’, ‘El pilón
de Tomasa’, ‘Zumbador’ y ‘Lola la coquetera’, se reencuentra con Pacho Galán
luego de varios años sin verse.
Por esas coincidencias de la vida, el encuentro tuvo lugar en Caracas. Nelson,
reconocido ya como ‘El Pollo Barranquillero’, había viajado desde La Habana con
Celia Cruz y Carlos Argentino, acompañados por la Sonora, con el propósito de
animar las fiestas carnestoléndicas. La Sonora y sus cantantes regresaron a
Cuba, a excepción de Nelson, que se quedó descansando en Caracas.
Días atrás, ‘El Pollo Barranquillero’, —aún no le decían ‘El Almirante del
ritmo’—, había grabado el que sería su último número con la Matancera: el bolero
‘Eres el motivo’, de Rogelio Martínez.
La capital de Venezuela no se había recuperado de la sacudida provocada por el
movimiento cívico-militar que el 23 de enero de ese 1958 había derrocado el
gobierno del dictador tachirense Marcos Pérez Jiménez, entronizado en el poder
desde 1952.
“No sigo más con la Sonora”, le dijo Nelson a Pacho. “A partir de ahora canto
con quien sea y donde sea”.
A su vez Pacho, a quien ya identificaban como ‘El Rey del Merecumbé’, le
confesó: “El empresario que nos trajo acá nos estafó. Estamos sin plata y
necesitamos reunir, por lo menos, el valor de los pasajes de regreso por tierra.
Como medio de rebusque nos hemos inventado la grabación de un disco. Para ello
he contado con la solidaridad de Víctor Pérez y Víctor Piñero. Ellos reforzarán
a nuestros cantantes Tomasito Rodríguez, Orlando Contreras y Emilia Valencia”.
El trompetista Armando Galán Gravini, hijo del maestro Pacho, y testigo de
aquella experiencia, relata: “El empresario que nos llevó a Caracas resultó ser
un vivaracho. Después de nuestro toque en el Club Militar se fugó sin pagarnos.
Como estábamos sin cinco, a mi padre se le ocurrió grabar un disco para reunir
el dinero, a fin de llevarnos de regreso a Colombia. El disco ‘Sácame del lío’,
grabado en el sello Discomoda, contó con el concurso de los cantantes
venezolanos Víctor Pérez y Víctor Piñero. El primero había sido vocalista de la
Billo´s Caracas Boys y de la Orquesta de Luis Alfonso Larraín. Colaboró con
nosotros grabando ‘Atlántico’, tema instrumental de Víctor Vargas”.
Víctor Piñero, que había grabado con la Sonora Matancera, cantó ‘El mochilón’,
de Efraín Orozco, y ‘Mi barquito marinero’, de Juan Bautista Galán.
El tema de Víctor Pérez y los dos de Víctor Piñero aparecieron en el famoso long
play del desvare, de Discomoda de Venezuela, titulado ‘A bailar merecumbé con
Pacho Galán’. Otras piezas que figuraron en el trabajo discográfico fueron
‘Pajarillo caraqueño’, ‘Báilala así’, ‘Acércate a mí’, ‘Noches de Caracas’ y
seis temas más.
En la grabación también participaron el arjonero Tomasito Rodríguez y los
cartageneros Orlando Contreras y Emilia Valencia. Después de terminar el ‘elepé’
‘Sácame del lío’, Nelson grabó con el maestro Pacho seis canciones: ‘Si
volvieras’ (César Costa); ‘A mi tierra’ (Nelson Pinedo); ‘El hijo de Pedro
Arrieta’ (DRA); ‘¡Ay! Muñeca’ (Orlando ‘Cartagena’ Contreras) y ‘Dame tu cariño’
y ‘Ven mi vidita’, de Pacho Galán.
“La imagen que conservo de aquel Nelson del 58 es la de un hombre bueno,
divertido, con un chorro de voz dulce y guapachoso” —me dijo Armando Galán
Gravini—. “No empleó mucho tiempo para montar sus temas. Tenía mucha cancha”.
Las seis canciones cantadas por Pinedo figuraron en el long play ‘El
chipichipi’, que se completó con seis temas que ‘El Pollo Barranquillero’ grabó
con la Sonora Caracas.
“Fue una experiencia grata y vivificante”, señala Nelson sobre esa grabación,
que hoy es exhibida como una joya invaluable por los pocos coleccionistas de
música que la poseen.
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MANUEL ANTONIO RODRÍGUEZ A .
(Músico pedagogo)
CONTACTOS: marmusico@hotmail.com - Bogotá Colombia
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