![]()
Por: R. Sarmiento Coley
‘La brujita’, ‘Alicia la flaca’, ‘El turco perro’, ‘La vieja cachiporra’ y ‘Faltan 5 pa’las 12’, nunca pasan de moda. Especialmente en diciembre y Carnaval

Fotos José Torres
“Mis inicios fue
tocando música vallenata. Teníamos el conjunto ‘Los Vallenatos del Magdalena’,
con los hermanos Román y mi hermano Juan”, dice Aníbal Velásquez.
Ahora Aníbal
Velásquez Hurtado vive de lo que ‘cosechó’ en medio siglo de vida musical, en
donde el gozón encuentra joyas como ‘La brujita’, ‘Alicia la flaca’, ‘Guaracha
en España’, ‘El perro de Juana’, ‘El ají picante’, ‘El golero emparamao’, ‘El
perro zapato blanco’, ‘La negra Celina’, ‘Hace tiempo’, ‘Caracoles de colores’,
‘Las delgaditas’, ‘El turco perro’, ‘La vieja cachiporra’ y ese himno de fin de
año ‘Faltan 5 pa’las 12’, temas que nunca pasan de moda. Especialmente en
diciembre y Carnaval.
Aníbal nació el 3 de junior de 1936, en el hogar de José Antonio Velásquez y
Belén Hurtado, en el barrio ‘San Pachito’, llegando a la Vía 40. Allí el papá
tenía una tienda, ‘La Dalia’ y los fines de semana se formaban unas sabrosas
tertulias ‘roneras’ hasta el amanecer, en medio de serenateros ocasionales que
tocaban por una botella de ron o algunas cervezas.
Después la familia se mudó al legendario Rebolo, porque el viejo José Antonio se
asustó mucho el día que el tren casi mata a Aníbal.
Montó su tienda y uno de los vecinos era la familia de Nelson Pinedo, que de
inmediato se convirtió en compañero de Aníbal para jugar bola de trapo y
chequita.
“Nelson andaba con un cancionero en el bolsillo. Yo tocaba una violina y mi
hermano Juan una calderetica. Ese fue nuestro primer ‘conjunto’. Hacíamos un
show todas las noches”, recuerda Aníbal.
LA CASA EN EL AIRE
“Mi primera incursión en el disco fue antes de la década del 50. Hicimos una
agrupación que se denominó ‘Los Vallenatos del Magdalena’, con Robertico y
Carlos Román, mi hermano Juan y yo. Comenzamos a grabar puro vallenato. Fui el
primer acordeonista que le grabó a Rafael Escalona. Le grabé ‘La casa en el
aire’. Esa es la grabación original de ese tema”, recuerda el formidable músico
barranquillero.
Por esa época recorrían la región y pudieron nutrirse del inagotable talento
musical de la Costa Caribe. Uno de esos primeros temas que Aníbal Velásquez y
‘Los Vallenatos del Magdalena’ dieron a conocer fue ‘Alicia la campesina’, el
primer tema que le grabaron al inmortal Andrés Landero. Es un tema en el cual
Aníbal descarga todo su prodigio para ejecutar el vallenato auténtico.
Pero, al pasar el tiempo, Aníbal se sintió que no salía del mismo círculo de la
música vallenata clásica, entonces decidió romper esquemas y le metió su propio
estilo. Como dicen los vallenatólogos, “empezó a meterle guaracha al vallenato”.
“Yo he tocado al lado de Aníbal en parrandas privadas y él empieza una canción
con las más puras notas del vallenato clásico, pero, de repente, la ‘guarachea’
y uno queda loco”, según el consagrado acordeonista villanuevero, Israel Romero,
director del conjunto el Binomio de Oro de América.
Aníbal Velásquez Hurtado recuerda que su estilo empezó a formarse un día que
estaban ensayando en el patio de la casa. “Mi hermano José (José ‘Cheito’
Velásquez), quien fue el inventor del parche sintético en la caja vallenata —que
antes era de cuero de chivo— estaba tocando algo distinto, con un golpe más
rápido. ‘Sigue así, mano, sigue’. Comencé a ponerle notas con el acordeón y ahí
surgió el nuevo estilo. El vallenato guaracheado. Por esos días hice ‘La
guaracha en España’. Modestia aparte, creo que es una de mis mejores creaciones.
Muy elogiada en todas partes y acogida por las grandes orquestas de música
bailable. A partir de ahí, quedé con mi propio estilo. Por supuesto, a mi me
gustaba era la música de la Sonora Matancera, pero conocía a fondo la música
nuestra de acordeón, lo que hice fue tomar un poco de los dos formatos y crear
algo diferente para el bailador”.
REY
SIN CORONA
Otra de esas extrañas paradojas que ha ocurrido con el periplo musical de Aníbal
Velásquez es que nunca ganó la corona de Rey Vallenato, a pesar de ser uno de
los llamados virtuosos de esta música, tanto así, que en una ocasión, estando él
en los estudios grabando un tema, allí esperaba turno para grabar el inolvidable
acordeonista Luis Enrique Martínez, el ‘Pollo Vallenato’. Cuando terminó la
grabación, Luis Enrique se le acercó y le dijo: “Maestro, lo felicito, usted es
el verdadero ‘mago’ del acordeón, nosotros tenemos mucho que aprenderle”.
Aníbal recuerda que fue a un Festival de la Leyenda Vallenata. El pueblo, desde
un primer momento, lo aclamó como el Rey. Pero los organizadores, para quitarse
de encima semejante ‘culebra’, lo declararon ‘Fuera de Concurso’ y le dieron un
trofeo especial y quinientos mil pesos. “Ellos pensaron ‘aquí no hay contendor
pa‘ este carajo, hay que declararlo fuera de concurso’. Y así lo hicieron. En
esa ocasión uno de los favoritos era, por esas coincidencias de la vida, Luis
Enrique Martínez, quien no había podido coronarse Rey, porque antes lo había
derrotado el difunto Alberto Pacheco (otro barranquillero como Aníbal)”.
(Continuará)
Recuerdos de ‘Mi Kiosquito’
“Uno de
mis primeros toques fue en un salón de baile que montó el difunto Víctor Reyes,
‘Mi Kiosquito’, en 1951, en vísperas de Carnaval. Realmente él lo que vendía era
refrescos, con una licuadora. Y se le ocurrió montar bailes en el precarnaval.
Ahí comenzó la historia de ‘Mi Kiosquito’, primero, con la venta de refrescos.
La verdad es que no había ni escenario. No había tarima. La cerca era de zinc.
Poco a poco fue ampliando el local, comprando los lotes vecinos y construyendo
la pared de cemento y bloques. Es decir, primero empezó con una refresquería,
siguió con un modesto salón de baile y, en la medida en que mejoraba su
situación económica, acondicionaba su establecimiento. Luego tuvo suficientes
recursos para montar el teatro ‘Virrey’. Pero, realmente, lo que más le dio
realce a Víctor Reyes fue ‘Mi Kiosquito’, en donde tuve mis mejores temporadas”,
recuerda Aníbal Velásquez.
Luego se marchó de Barranquilla. “Me fui para Venezuela, porque yo tenía un bar
en Valledupar, el ‘Villa Luz’, en donde animaba mi conjunto. Llegó el empresario
maracucho Modesto Marchena, dueño de una cadena de teatros, y me contrató. No
quiso que me llevara mi conjunto. Entonces dejé a mi hermano José Velásquez con
Aniceto Molina, fue cuando grabaron ‘La ronchita’ y otros temas, con el conjunto
de ellos llamado ‘Los costeñitos’. Allá me tocó enseñarles a los músicos
venezolanos el ritmo mío. Tocábamos antes de cine, y eso eran filas para entrar.
íbamos de teatro en teatro”.
(De Aniceto Molina recuerda que fue uno de sus mejores discípulos. Después de
tener muchos éxitos en Colombia, se fue a una gira por los Estados Unidos y se
radicó en San Antonio, Texas, en donde se convirtió en el ‘rey de la cumbia
colombiana’. “Siempre me lleva a giras por allá. Hace poco tocamos juntos varios
bailes en distintas ciudades fronterizas. Tiene la plaza agarrada. Es toda una
organización, cuenta con estudios de grabación, hospedaje para los músicos y un
autobus rojo, muy cómodo. Él siempre me lleva. Lo mismo que a los Corraleros de
Majagual”).
![]()
MANUEL ANTONIO RODRÍGUEZ A .
(Músico pedagogo)
CONTACTOS: marmusico@hotmail.com - Bogotá Colombia
![]()