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Por: Edgar Rey Sinning

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arranquilla perteneció a la antigua provincia de Cartagena y luego al departamento de Bolívar hasta comienzo del siglo XX. Tiene una tradición de carnavales desde inicios del siglo XIX, pero su posición geográfica y su rápido desarrollo comercial tiene como consecuencia la afluencia masiva de hombres de las riveras del río Magdalena, Cartagena, Ciénaga y Santa Marta, que traen consigo las fiestas cristianas propias de su pueblo de origen.
Al respecto afirma el presbítero Pedro María Revollo “ el carnaval lo trajeron a Barranquilla los samarios, que inmigraron en gran número desde mediados del siglo XIX y los momposinos, en cuyas ciudades se celebraba de tiempo inmemorial”.
Los nuevos pobladores organizaban sus celebraciones a partir de pequeñas colonias, como era el caso de las fiestas de la virgen de la Candelaria, donde participaban banqueños, cartageneros y magangueleños. Por su parte, el pueblo barranquillero celebra su fiesta el 10 de septiembre, día de San Nicolás, patrono de la ciudad.
Para 1864 se realizaban bailes en lo que hoy es el Paseo Bolívar. Las fiestas eran con gran pompa, con cruzacalles, flores, adornos de festones, música con tambores y ollas de millo y flautas de junco de papaya.
En el año de 1866 se daban en la plaza de San Nicolás fiestas que duraban diez días, dedicadas al goce colectivo del pueblo en general, convirtiéndose así en punto de muchos actos festivos, bien en tiempos de carnaval o en los días de homenaje al santo patrono.
Cuatro años más tarde comenzó una mayor configuración de los carnavales barranquilleros, con la realización simultánea de tres fiestas, de acuerdo con las clases sociales de la época en salones diferentes. Los bailes eran de primera, de segunda y otro de tercera en los tres días solamente, según la categoría social de los concurrentes; el primero se daba en un salón que se construía ex profeso en un gran patio, el segundo en el salón “fraternidad” y el tercero apodado burrero para la gleba en la plaza pública de San Nicolás, es decir, ya la sociedad barranquillera está dividida, y estas fiestas, así organizadas nos recuerdan los bailes de las blancas, pardas y negras libres en la antigua Cartagena.
Como reflejo de este proceso organizativo de las carnestolendas en Barranquilla, se destaca la formación de la primera danza de carnaval, la de “El Congo Grande”. Para el año de 1878 surgió la danza “El Torito”.
Para 1886 surge la figura del “REY MOMO” ( símbolo de la máscara), el cual era coronado en los “ salones burreros”.
Más tarde a principio del siglo XX se
cambia la tradición del nombramiento de hombres para presidir el evento lo que
los antiguos cumbiamberos del carnaval llamaban “Rey de Burlas” o de “Mofa” o
“Rey Momo”, y por el contrario se utiliza a la mujer. Hacia 1918 se elige la
primera Reina del carnaval, Alicia Lafaurie Roncallo.
Así como va transformando la ciudad su vida económica, de igual forma se van ajustando las manifestaciones populares de la misma metrópoli. Los carnavales que se desarrollaban en toda la región norte del país, van centralizando su máximo escenario en esta ciudad, convirtiéndose estas fiestas en las más representativas del folklor de la costa norte colombiana.
Anteriormente el carnaval era organizado por amigos parranderos, juntas o comités organizadores informales, cosa que ha cambiado por instituciones integradas por personalidades de la clase alta, primero desde el club Barranquilla hasta 1936, luego desde la Sociedad de Mejoras Públicas, después de la Corporación Autónoma del Carnaval con participación de la clase política, la empresa oficial y privada y actualmente la empresa Carnaval de Barranquilla S.A.
El Carnaval se ha convertido en una verdadera “feria comercial”, en donde la publicidad de productos a través del patrocinio de carrozas, comparsas, disfraces, etc, va adquiriendo cada vez más significación, llegando casi hasta ocultar la creación popular, que con mil dificultades subsiste, y se pierden en ese mundo publicitario los aspectos tradicionales, populares, las costumbres, lo vivo, lo empírico y lo folklórico, que le permiten mostrarse como una auténtica expresión de la cultura popular regional y nacional.
El carácter elitista del carnaval se va a consolidar en los clubes sociales quienes van a definir la reina de la fiesta. Son éstos los escenarios para la coronación y proclamación de las reinas y las capitanas de los bailes.
Con los clubes, las danzas y comparsas también se elitizan y forman grupos de bailes especializados (Ballet), quienes encuentran en esos sitios el escenario para vender la creación popular en forma ridícula, igualmente aparecen comparsas escenificando motivos copiados de las metrópolis europeas o norteamericanas.
La sociedad barranquillera se fue convirtiendo en mercantilista y luego industrial, hecho que influyó para que el carnaval de la arenosa fuese opacando el que se realizaba en otras ciudades con más tradición carnavalera como lo eran Santa Marta, Ciénaga y la misma Cartagena.
Así pues vemos que el carnaval ha impuesto muchas cosas y otras las ha desaparecido. Antes las comparsas, comedias, danzas y disfraces recorrían las calles del barrio de origen, y los vecinos enfrentándose brindaban un espectáculo agradable y sano, sin premios tangibles, solo querían experimentar el orgullo de pertenecer a la danza ganadora, esto generó la rivalidad carnestoléndica entre diferentes barrios que durante mucho tiempo constituyó un elemento característico del carnaval. Así, mientras a Rebolo lo representaba el Torito, el barrio Abajo era identificado con la danza del Congo Grande, pues en aquellos tiempos las danzas tenían a toda la ciudad como escenario.
Hoy en día se muestran en espectáculos públicos masivos, como la Batalla de Flores y la Gran Parada, dentro de un ámbito urbano diferente a los viejos tiempos.
Otra de las tradiciones que se ha perdido en los últimos años es el conocido salvoconducto, pasaporte o “vara Santa”, el cual consistía en un instrumento de tortura clavada de punta, a la cual amarraban los piratas a los individuos de la ciudad que no habían querido pagar el pasaporte de libre tránsito por las calles en los días de carnaval.
La conquista se realizaba el martes de carnaval por la tarde en la plaza de San Nicolás, concurrían todas las danzas a la misma plaza donde se efectuaban verdaderas riñas entre ellas para arrebatarse las respectivas banderas.
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MANUEL ANTONIO RODRÍGUEZ A .
(Músico pedagogo)
CONTACTOS: marmusico@hotmail.com - Bogotá Colombia
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