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Historia Musical Costeña GUAJIRA

 

Departamento De La Guajira

 

 

En los tiempos de la Conquista, la península de la Guajira estaba habitada por las comunidades indígenas Guajiros o Wayuú, de la familia lingüística Arawak.  Además, los Cocinas quienes habitaban la serranía de la Macuira y los Paraujanos, establecidos  en la parte occidental del lago de Maracaibo, Sinamaica y Paraguaipoa.

 

Alonso de Ojeda fue el primer navegante que recorrió las costas guajiras hacia 1498, pero sin desembarcar, pues el primero en hacerlo fue Juan de La Cosa en el cabo de la Vela.

 

El territorio guajiro perteneció a la región del Magdalena hasta 1871, año en que, por la ley 153, empezó a ser administrado por la nación. La Guajira fue en los inicios de la República, territorio nacional, luego comisaría, posteriormente intendencia y finalmente en departamento por acto legislativo No. 1 de diciembre 28 de 1964, se creó el departamento de La Guajira, con vigencia a partir del 1º de julio de 1965.

 

Su capital Riohacha es una acogedora ciudad situada a orillas del río Rancherías, fundada en 1535 en primera instancia por el alemán Nicolás de Federmán en cercanías de Cabo de la Vela. La escasez de agua obligó a sus habitantes a trasladar la villa a orillas del río Hacha y fundada por segunda vez con el nombre de Nuestra Señora de los Remedios del Río del Hacha en 1945.  A pesar de ser una ciudad colonial, no tuvo la importancia que alcanzaron el puerto de Santa Marta o Cartagena de Indias. Ha tenido una relación comercial con el Caribe y países europeos, lo cual ha generado una migración a este territorio de libaneses, árabes, italianos, holandeses,  alemanes y demás.  Se presume que por este tráfico comercial pudo haber entrado el acordeón a la provincia de Padilla y al Magdalena Grande a mediados del siglo XIX, instrumento que tuvo acogida y remplazó a los pitos atravesados y las gaitas, utilizándose para cantar, relatar hechos y amenizar parrandas entre amigos. Para ese entonces, Riohacha tenía influencia de la música y la danza norteamericana, europea  y del Caribe. Es así como para los eventos de gran alcurnia se bailaban valses, pasodobles, polkas, contradanzas,  mazurcas, fox trot, danzón cubano, pasillo y otros aires favoritos de la alta sociedad Guajira.

 

Paulatinamente, Riohacha se fue convirtiendo en centro cultural del Caribe. Surge entonces el movimiento de conformación de Bandas musicales a finales del siglo XIX. Se destacan las Bandas Armonía del Carmen del maestro Luis Felipe Mejía, la banda El Carmen del maestro Maximiliano Rivera y la Jazz Band de Riohacha dirigida por el maestro Hermócrates Pimienta Barros entre otras.

 

Más tarde, a principio y mediados del siglo XX, continuó la tradición de las bandas riohacheras, como la “Armonía de Riohacha” dirigida por el maestro Benjamín Ezpeleta Zúñiga, la Banda “Armonía Independiente” dirigida por el maestro Luis Felipe Mejía Arévalo, la Banda Departamental, la Banda Juvenil de Riohacha y la Banda Musical de Dibulla, cuyo repertorio se basaba en influencias de la música afrocubana,  del Caribe, mexicana y del interior del país. Para comienzos de los años 70, aparece en la ciudad dos volúmenes denominados “Añoranzas de la Vieja Guardia”, dando continuidad a la tradición bandística riohachera.

 

Una parte de la población la constituyen indígenas del grupo étnico Wuayúu, quienes habitan principalmente el sector norte de la península y se han adaptado en forma sorprendente al medio adverso que lo rodea; conservan sus antiguas costumbres, su propio dialecto el Wayuunaiki, lengua hablada por unas 400.000 personas ubicados en la Península de la Guajira, particularmente en los municipios del Estado Zulia en la República Bolivariana de Venezuela y en los municipios del Departamento de la Guajira en la República y se movilizan continuamente a través del territorio en busca de agua; habitan en los municipios de Riohacha, Barrancas, Fonseca, Maicao, Manaure, San Juan del Cesar y Uribia. Ya desde el siglo XVIII se conocía el contrabando en la región Guajira, en la que los indígenas Wayúu intercambiaban sus productos como ganado, perlas, sal y el palo de tinte con extranjeros que visitaban las costas y los mismos españoles. Luego desde las primeras décadas del siglo XX comienza el proceso lento de integración de los Wayúu y la Guajira a la nación colombiana, la cual ha tenido cierta dificultad en el control del contrabando y los conflictos entre distintas castas.

 

La Yonna es la danza más tradicional y representativa de los Wayúu, la cual tiene varios estilos de acuerdo con la coreografía, los distintos grupos sociales o rancherías y la razón laboral, entre éstas se encuentra la danza de la cabrita, la mosquita o jayumuleeyawaa, olas del mar o palayaa, el gallinazo o sumuluyaa y las hormigas o jeyuuluyaa. Para los foráneos (alíjuna), esta danza es la misma chichamaya, que al parecer asociaron con un brindis de chicha en los encuentros con los indios Mayas de México y Guatemala. Para los Wayúu, la danza representa regocijo por un matrimonio o  cumpleaños,  alegría en el pago de dotes, convenios, etc., sexualidad cuando las jóvenes se convierten en majayut y mitología cuando llueve.

 

La Yonna nace del sonido de la madre naturaleza, silbido de los vientos alisios del norte, representa la paz en la comunidad, las costumbres y creencias mágico religiosas al igual que la iniciación femenina. En esta ceremonia la mujer se viste con una manta especialmente roja y de otros colores, se cubre la cabeza con un pañolón largo, baila descalza y con la cara pintada con diseños propios, mientras el hombre se cubre con un taparrabo llamado en lengua nativa A´ishé o wayuco, una  camisa, un karratse en la cabeza y danza con los pies descalzos, haciendo giros en forma de reversa, tratando de mantenerse estable. Esta danza se acompaña de un tambor  o caja militar española adoptada por ellos en el período colonial llamado kasha, de doble membrana, tocada con baquetas y cuyo sonido es parecido al golpe del redoblante tradicional.

 

Practican además una forma vocal llamada el Jayeishi, especie de lamento o quejido, de melodía improvisada donde se imitan sonidos de ciertas aves y reptiles. Para los cantos Wayúu intervienen instrumentos construidos de forma artesanal como la Turrompa,  un pequeño dispositivo de metal en forma de pera, la Sawawa, una especie de flauta de lengüeta libre con cinco orificios, el Maasí, que es un pequeño aerófono utilizado en las distintas labores cotidianas, el Taliraai o arco sonoro, el Tootoroyooin, una pequeña flauta compuesta de tres piezas independientes y el Wa´awai, una flauta globular con dos agujeros en la parte frontal utilizada para interpretar aires de esparcimiento.

 

Desde el punto de vista cultural y musical en general, los Wayuu exhiben una gran flexibilidad, especialmente en el uso de instrumentos que no le son propios como es el caso de la flauta de lengüeta libre llamada sawana y de la kasha o caja militar española adoptada por ellos en el período colonial, especialmente usada para la convocatoria de las fiestas de iniciación femenina o yonna.

 

El Vallenato, género musical popular tiene grandes seguidores por estas tierras, prueba de ello es el Festival Cuna de Acordeones, que se lleva a cabo anualmente a finales del mes de septiembre  en el municipio de Villanueva, las Fiestas de Nuestra Señora de los Remedios y el famoso Festival Nacional del Dividivi, celebrado en agosto, en honor a ese árbol nativo, que representa uno de los principales sustentos de la cultura wayuú en Riohacha.

 

El departamento está dividido en 13 municipios:  Alsania, Barrancas, Dibulla, Distracción, El Molino, Fonseca, Hato Nuevo, La Jagua del Pilar, Maicao, Manaure, San Juan del Cesar, Uribia, Urumita y Villanueva y Riohacha ( ciudad capital ), numerosos caseríos y sitios poblados por indígenas, conocidos como rancherías.

 

Fuentes Referenciales:

Historia básica de Colombia por Javier Ocampo López

Brevario de Colombia Panamericana Editorial

Consejo Regional de planificación de la Costa Atlántica. Corpes. Mapa cultural del Caribe colombiano. Santa Marta 1993.

Ministerio de Cultura. Plan Nacional de música para la convivencia

Fals Borda, Orlando. Historia doble de la costa. 4 tomos. Bogotá: Carlos Valencia editorial, 1986.

List, George. Influencia africana en la rítmica y métrica de la canción y música folklórica de la costa norte colombiana. Revista Huellas, N° 20. Universidad del  Norte. Barranquilla, 1987.

Meisel Roca, Adolfo. Historia económica y social del Caribe colombiano. Ediciones Uninorte, 1994.

 

MANUEL ANTONIO RODRÍGUEZ A .

(Músico pedagogo)

CONTACTOS:  marmusico@hotmail.com  -  Bogotá   Colombia

www.musicalafrolatino.com

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