(LA RUPTURA)

 

El siglo XX es el siglo de la nueva música (música nova, música viva, música contemporánea, modernidad, vanguardias).

 

La ruptura con la tradición histórica no fue nunca tan radical, debido al rechazo de la tonalidad, hasta llegar al completo abandono del concepto tradicional de música y obra.

 

El siglo XX cultiva una gran variedad de estilos en la música mucho mayor que la de cualquier período anterior. A ello contribuye la conservación del abundante patrimonio musical, el progresivo contacto con las músicas de otras culturas y la posibilidad de escuchar música en disco y cinta.

 

La música contemporánea forma parte de la esencia de su época.

La característica es ahora el refinamiento sonoro, aparece un período eufórico en el que todo parece estar permitido. Los nuevos temas de vanguardia, la adolescencia, el acto gratuito, la libertad, la aventura tienen su correlato musical en el rechazo de lo serio, del respeto y la gravedad.

 

Las formas están agotadas, las orquestas no pueden crecer más, los instrumentos han llegado al límite de su perfeccionamiento técnico y las obras no pueden extender su duración. No queda sino dar un giro radical y encaminarse por otros derroteros. Surgirán multitud de movimientos como el serialismo, la música electrónica, concreta, aleatoria, el atonalismo, serialismo o dodecafonismo, el jazz, las músicas populares de baile de salón, etc.

A principios del siglo XX la situación del compositor era difícil. En poco más de cien años la música no solo había adquirido una tecnología complicada, sino que había cargado con problemas literarios, estéticos, filosóficos que antes le eran ajenos. La aceptación de un compositor dependía en gran medida de su novedad, pero ésta era difícil cuando se competía con un volumen de música tan enorme.

 

Los géneros musicales (sonata, poema sinfónico, ópera) estaban en un callejón sin salida: era demasiado pedir al compositor que se ciñera a un esquema conocido y que su música fuera al mismo tiempo nueva.

 

El propio lenguaje musical, basado en la tonalidad estaba en peligro: toda clase de atrevimientos (cambios constantes de tonalidad, combinaciones insólitas de acordes, uso de los modos medievales, habían tenido ya lugar.

 

Una serie de  compositores en diversos lugares rompieron violentamente no ya con un estilo musical determinado, sino con toda la tradición musical de Occidente.

 

Esta ruptura era fruto de una iniciativa personal, y en consecuencia su sentido fue muy distinto y aún antagónico. Éste es el caso del vienés Arnold Schoenberg y el ruso Igor Stravinsky citados como prototipos del artista del siglo XX.

Aparece el Atonalismo (serialismo o dodecafonismo) con obras interesantes.

 

Se funda la Escuela de Viena. La electrónica, el gran invento de este siglo, presta a la música su concurso en dos vertientes muy diferenciadas. De un lado, su capacidad para producir nuevos sonidos, de otro, la posibilidad de tratar y modificar los tradicionales.

 

La Música Aleatoria con John Cage  a la cabeza introduce el azar en sus pentagramas y permite al intérprete intervenir de modo directo en la creación de la obra musical.

 

Pierre Shaeffer al tratar los sonidos y ruidos ambientales que nos rodean,  crea en 1958 la llamada música Concreta.

 

Es Igor Stravinsky la personalidad más importante del siglo en lo que a música se refiere.

 

La principal característica de este período es la popularización de la música gracias al disco, la radio y los medios de comunicación.

En ninguna época histórica ha existido tanto interés por la música como en  la nuestra, con todo lo que ello significa desde un punto de vista sociológico.

 

De 1945 hasta nuestros días, la música culta ha tomado un sesgo experimental.  No hay lenguaje preestablecido, el compositor lo crea a la medida de cada obra nueva.

 

Conceptos como  Ritmo, Melodía y Armonía no significan mucho, se habla más bien de Textura, Densidad, Escritura, etc.

En este siglo la música se caracteriza por efectos sonoros, sistemas de composición, etc, los cuales se pueden agrupar en tres corrientes:

 

  1. La especulación matemática. El serialismo integral representado por compositores como el francés Pierre Boulez, ordena en series no solo las notas de la escala, como hacía el dodecafonismo, sino todos los componentes del sonido, incluyendo su duración, dinámica y timbre instrumental.

  2. Cualquier sonido es susceptible de ser utilizado en música, incluyendo ruidos, sonidos indeterminados, etc. La música concreta elaborada a base de ruidos determinados como voces humanas, máquinas, sonidos de la naturaleza, etc y la música electrónica creada directamente en el laboratorio mediante generadores de ondas y filtros, contribuyeron a ensanchar el campo de la música instrumental.

  3. La música aleatoria o abierta intenta suprimir o reducir la barrera entre compositor e intérprete, e incluso entre ambos y el público, creando obras no terminadas, con un margen de ambigüedad que hace que cada audición sea distinta de cualquier otra. En casos límite, como las obras del norteamericano John Cage, la partitura puede ser simplemente una serie de instrucciones, para que los músicos hagan determinadas cosas, es decir, que pueden o no ser música en el sentido tradicional, o bien un simple gráfico sin otra ambición que estimular la libre creatividad del intérprete. Ha habido incluso quien ha renunciado a cualquier sonorización de sus gráficos, creando una música para ser vista, no oída.

Lo cierto es que en ningún momento ni lugar de la historia de la humanidad, excepto en el presente, el creador decidió jamás de forma unilateral el lenguaje a utilizar. La Libertad creadora del individuo, la primacía del compositor en el mecanismo de la creación musical, no es sino un mito forjado en una época ya bastante lejana como lo fue el Romanticismo.

 

A comienzos de este siglo surge el Jazz creado por los negros en los estados sureños de Norteamérica. Surgido en Nueva Orleáns es una reacción vital, convertida en sonido de una raza socialmente oprimida, raíces autóctonas e influencias externas se funden en él. El “Espiritual” se adapta formalmente a los corales de los blancos, el Blues tiene una gran carga  de expresiva melancolía y de amor, pudiendo también ser alegre y hasta irónico. Su característica es la melodía  sincopada y las posibilidades de improvisación.

 

En este siglo aparece la música electrónica y virtual dando paso a muchas manifestaciones populares y tradicionales en todos los rincones del mundo.

 

EL IMPRESIONISMO

 

Nace en Francia el Impresionismo con su representante Claude Debussy. La característica de la música es ahora el refinamiento sonoro.

 

El símbolo es una imagen, divisa o figura que sirve para representar, por afinidad un concepto. En la música de los pueblos primitivos se hallaron motivos musicales que representaban ideas.

 

También el timbre de algunos instrumentos musicales significaba una ideología, muchas veces zoomórfica, como el del antiguo violín, que iba adornado de una cabeza de león, o de la lira.

 

El simbolismo es una escuela que elude nombrar concretamente los objetos y prefiere sugerirlos; desecha la rima, el verso y la estrofa. Su aparición en Francia se produjo a fines del siglo XIX.

 

Así como el pintor llevó al lienzo una mezcla de colores sobre un diseño esfumado, que solo era una reminiscencia de algo concreto, también el músico halló en sus combinaciones armónicas sonoridades novedosas, vagas resonancias en las que resaltan las cualidades inherentes a los sonidos.

 

Esa música no responde a un plan formal como el de la sonata, por ejemplo. El autor recurre al pintor o al poeta y cita el cuadro o la poesía que lo han “impresionado”, con lo cual se produce una correspondencia sensorial entre sonidos, colores y versos.

 

La música impresionista refleja la misma ambigüedad e imprecisión que la pintura de ese estilo, por lo que muchas veces nos resultarán extrañas e incomprensibles las sonoridades que percibamos.

 

Claude Debussy concebía la música como más que intentar reproducir la Naturaleza en su realidad, intentaba comunicar la impresión recibida. Llevó su interés al “color” de los sonidos y a su empaste. Además procuró expresar los estados  de ánimo mediante la sensación sonora en lugar de mediante la construcción formal. Creó un lenguaje musical nuevo que abolía muchas reglas tradicionales. Abandonó el sistema tonal mayor-menor y la regularidad de construcción del tiempo a fin de obtener nuevos efectos rítmicos y armónicos, abriendo así el camino a los nuevos estilos musicales que han caracterizado al siglo XX, periodo más turbulento y revolucionario que cualquier otro después del renacimiento.

 

 

EL EXPRESIONISMO

 

Este lenguaje se ha convertido en el principal instrumento de trabajo de los compositores modernos por ofrecer los medios de reproducir todas las situaciones pasionales y psicológicas de la vida moderna.

 

El expresionismo lanza un desafío a la naturaleza y a la normalidad, luchando por los conceptos antitéticos, lo antinatural y lo anormal.

 

 Esta tendencia predominantemente alemana, se apoya en la expresión del alma del ser humano y rebasa las barreras puramente estéticas.

 

La expresión es el principal medio visible de todo arte porque refleja, precisamente, la impresión.

 

Ésta  es la influencia del mundo exterior y la expresión es la influencia del mundo interior.

El cromatismo wagneriano primero y luego el impresionismo de Debussy, que desechó las relaciones de los acordes entre sí, llevaron al abandono de una tonalidad determinada y penetraron en el terreno de lo atonal.

 

En un proceso que se basa en la evolución del cromatismo del período romántico surgió el expresionismo musical, que procuró marcar hasta el paroxismo el aislamiento y la soledad del artista en la búsqueda de su verdad.

 

Los expresionistas intentaron volcar en la música los movimientos misteriosos e íntimos del proceso creador, tratando de independizarse de toda influencia externa. Recurrieron al contrapunto y trataron de hallar nuevos sistemas, lo más alejados posible del romanticismo y del impresionismo.

 

EL ATONALISMO

 

Como el término lo indica, las obras de este estilo no se desarrollan en una tonalidad determinada, y el compositor tiene la libertad de escribir sus ideas musicales sin encuadrarse en las reglas carenciales que caracterizan a la tonalidad.

 

El paso a la atonalidad fue realizado por necesidades de expresión. Al mismo tiempo se produce la emancipación de la disonancia.

 

No se arma la clave, y la melodía puede afectar a uno u otros tonos, sin limitaciones de ninguna especie.

Atonalismo se dice de todo principio de disolución de la tonalidad que, sin embargo, no puede dar lugar a una reorganización reveladora o repertoriable del universo sonoro.

 

Arnold Schoenberg llegó a la conclusión de que el sistema tonal, basado en la jerarquía de los sonidos, era solo una etapa en la Historia: la siguiente, que iba a inaugurar precisamente él, pasaba por eliminar toda noción de jerarquía y utilizar los sonidos libremente, de forma no tonal (atonalismo).

Este período va desde 1908 hasta 1921.

 

EL DODECAFONISMO

 

Se trata de una serie de doce semitonos cromáticos, ordenados de manera que su sucesión tenga un valor determinado para el oído del compositor.

 

Dicha serie será la base de la composición entera; se repetirá íntegramente en su orden inicial cuantas veces lo requiera la extensión de la obra, variando su ritmo y las duraciones de los sonidos, usándola a la inversa.

 

En el aspecto armónico, o sea en la formación de acordes, surgirán disonancias insólitas, dado que responderán al orden prefijado.

 

El término fue propuesto por René Leibowitz para designar un método de composición musical basado en la organización sistemática de doce sonidos de la escala cromática, temperada dentro de un orden previamente fijado por el compositor.

Este período va desde 1921 hasta 1951.

 

Fuentes Referenciales:

Historia de la música por Marie-Claire-Patier

La música contemporánea por Salvat Editores

Para acercarse a la música por José Luis Téllez

 

 

 

MANUEL ANTONIO RODRÍGUEZ A .

(Músico pedagogo)

CONTACTOS:  marmusico@hotmail.com  -  Bogotá   Colombia

www.musicalafrolatino.com  

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