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EL NEGRO ESPIRITUAL COLOMBIANO
Por: Luis Antonio Escobar
Tomado del Libro LA MÚSICA EN CARTAGENA DE INDIAS

Graciela Salgado y Bullerengueras de San Basilio de Palenque
En cuanto a las variantes culturales, es fácil suponer que debieron llegar y que impusieron sus "influencias" casi calladamente. Lo cierto es, que los inmensos contrastes entre las expresiones de los negros actuales de Colombia, deben explicarse también como provenientes de sus actitudes ancestrales.
Por ejemplo, el carácter de los Alabados de la zona del Pacífico, sin ritmo, sin instrumentos, bien puede derivarse, no solamente de la influencia de la música medioeval basada en las escalas eclesiásticas o escalas modales, sino de la adaptación o adopción de este tipo de música, puesto que a la vez que existía la música de carácter monódico y arrítmico, también hubieran podido escoger otras músicas españolas o de tradición española, de ambiente alegre, expansivo y lleno de ritmo.

Pero, ¿sería muy arriesgado decir que el negro se fue preparando con el dolor y la tristeza para traducir después el ambiente de la música medioeval, que precisamente denota la tristeza del cristiano, que solamente ansiaba vivir en el cielo y dejar "esta vida terrenal" o destierro?
Todos estos fenómenos, cambios de ser del negro, tantos choques espirituales, debieron mellar la verdadera personalidad, o amasarla para pasar a recibir y adoptar otras expresiones musicales que se pueden admirar aún hoy en Colombia y que pueden constituirse en lo más hermoso del folclor, no solamente de esta nación.
En efecto, el folclor que canta de la manera más vívida, trozos en los que se expresa la fe en el más allá, idealización de la Virgen o de la Santísima Trinidad, delirio ante el paisaje, ternura ante el hijo, filosofía sobre la vida, divagaciones ante la muerte, y aún ante las cosas más intrascendentes, como el vuelo del pájaro mochilero o el robo de una gallina, todo esto, digo, es algo que corresponde a culturas que asumen actitudes profundas ante los fenómenos de la vida material y espiritual y que solamente se presentan, que yo sepa, en la región de la Costa del Pacífico de Colombia en donde la negritud se siente de manera plena.

En especial, a los cantos inventados por los negros, aquellos que hablan de los pájaros, de los ríos; a los tiernos arrullos o canciones de cuna que suman una expresión que bien podría llamarse Música Negro-Espiritual Colombiana, pues tiene su propio estilo, sus bases espirituales, que revelan a un hombre de maravillosas calidades. También los famosos Alabados de carácter religioso-medioeval europeo, que seguramente surgieron por los siglos XII y XIII, y que tras navegar noche y día, llegaron pasando por Cartagena, para posarse en el sentimiento de los habitantes negros e indígenas y sus mezclas en el Chocó.
Fueron adoptados por los negros como la forma más querida y espontánea de aquella región. Lo anterior nos demuestra -contra todo lo contrario que se diga, especialmente que el negro es solamente ritmo-, que encierra el negro una inmensa gama de expresión, que bien pudo haber venido de sus ancestros africanos, o simplemente se podría decir, que su música abarca todas las gamas.
Esta última suposición no es tan descabellada, puesto que tendríamos ejemplos definitivos, como son las melodías hermosísimas de los llamados "blues" y de las canciones, llamémoslas melódicas, de los cantos negro-espirituales.
Si a estas ya tradicionales y bellísimas melodías de los negros de los Estados Unidos de América, agregamos los alabados colombianos, tendríamos una prueba definitiva, al menos en América, de que el negro, a diferencia del blanco, supo utilizar todos los elementos de la música, de la manera más original.
El blanco, en cambio, quizá por la temprana influencia de la Iglesia Católica, y su concepto negativo ante la danza y el cuerpo humano, borró todo sentimiento de ritmo, que precisamente volvió a reconquistar en el presente siglo, gracias a la tremenda influencia del negro en las Américas.
Es solamente en el siglo XX cuando el blanco nuevamente vuelve a gozar, después de casi veinte siglos, la polirrítmica, el cuerpo, el baile y la danza. Es el contagio y el ejemplo del negro, lo que enseña al blanco a gozar con el cuerpo, con el movimiento, la expresión corporal.

Precisamente la danza comienza a desarrollarse plenamente en la misma época cuando se descubre la cultura negra, a comienzos del siglo, cuando se retoman nuevas direcciones estéticas, desde Modigliani y Picasso hasta Gershwing y Stravinsky.
Sintetizando, los negros que llegaron a Cartagena de Indias, pasaron por la pavorosa etapa de la esclavitud y junto con sus tradiciones, también maltratadas, con sus religiones y creencias, a las que tuvieron que renunciar, como otro signo de esclavitud, aportaron un "Sentir" nuevo, auténtico; una música con sus propias inflexiones melódicas y rítmicas, que constituyen el Folclor más maravilloso de Colombia. El hecho, y ya lo he repetido, de que los propios colombianos no conozcan y valoren el verdadero folclor, en nada disminuye su esplendor, su profundidad y autenticidad, que demuestran las verdaderas calidades de los negros colombianos.
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MANUEL ANTONIO RODRÍGUEZ A .
(Músico pedagogo)
CONTACTOS: marmusico@hotmail.com - Bogotá Colombia
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