Es bueno aclarar que la charanga es un formato de orquesta, compuesto por dos violines, güiro, flauta, timbal, piano, tumbadora, contrabajo y dos voces al unísono. Por su parte, la pachanga identifica un tipo de baile y un ritmo.

 

A finales de la década del cincuenta, cuando ya se había agotado el chachachá de Enrique jorrín, nació en Cuba el ritmo de la pachanga. Fue una creación del cubano Eduardo Davison, que tuvo mayor éxito en su tierra natal, a pesar de que conjuntos como el de Roberto Faz, el Conjunto Casino y La Sonora Matancera, lo difundieran, incluso en el cine.

 

En Cuba, la pachanga no logró una alta trascendencia o aceptación, ya que el ambiente musical estaba dominado por ritmos como la guaracha, el bolero y el mambo.

 

Desde el punto de vista de su estructura musical, existe una gran diferencia entre el ritmo creado por Davison y el ritmo impuesto en Nueva York, años más tarde, por las orquestas charangueras. La pachanga surgió como una combinación de la plena y el merengue. Davison la musicalizó, brindando un mayor énfasis a las trompetas y a la percusión. Las orquestas de Nueva York, al llevarla a su formato de charanga, le brindaron un sonido totalmente distinto al de su origen.

 

 

 

El formato instrumental de las orquestas charangueras de Nueva York era el mismo que se utilizaba en Cuba, a principios de los años veintes y treintas, por las orquestas danzoneras; en Nueva York se le dio un toque distintivo al sonido, se hizo más rápido y sincopado.

 

El boom alcanzado por las orquestas charangueras fue tal que, según lo mencionó el propio Palmieri, llegaron a existir en la ciudad más de 60 agrupaciones de este tipo. Tito Rodríguez, cuya orquesta funcionaba como una big band, decidió unirse al ritmo de la pachanga, al igual que Frank Pérez Grillo "Machito" y Tito Puente, tres "Reyes del Palladium".

 

De otro lado, Ray Barreto con La Moderna y Eddie Palmieri con el sonido característico de los trombones y la flauta de 'su orquesta La Perfecta, imprimieron una gran fuerza a este ritmo que comenzaba a nacer.

 

También cambiaron su estilo al nuevo formato, Mongo Santa María, quien trabajaba con Cal Tjader en la costa oeste de Los Estados Unidos, haciendo jazz Latino; juanucho López, Orlando Marín, el sexteto La Playa, que introduce la guitarra eléctrica en este ritmo, y Gilberto Cruz con su toque distintivo del vibráfono.

 

Otros que se unieron a este género fueron los veteranos Oscar Boufartique, Belisario López, José Antonio Fajardo, Alfredo Valdés y su hijo Alfredito; Joe Quijano, quien tenía un estilo entre Sonora Matancera  y el nuevo ritmo impulsado y Francisco Aguabella, quien influenció, a su vez, a norteamericanos como el pianista Charles Fox, artista que le añade nuevos giros rítmicos a la pachanga.

 

Según Charlie Palmieri, en entrevista concedida, en 1982, La Charanga Broadway de los hermanos Rudy y Kelvin Zervigon "acabó el negocio  al reducir ostensiblemente las tarifas establecidas por los consagrados del ritmo.

 

Ya le hemos dado el correspondiente crédito al creador de este ritmo, pero, aunque parezca un galimatías, la pachanga es un ritmo neoyorquino, el segundo gran ritmo, después del cubop, desarrollado por los latinos en La Gran Manzana. "La pachanga sería el puente entre la vieja guardia y el nuevo sonido de Nueva York.

 

Porque fue en la estructura orquestal de la charanga donde se inició la transformación de la música cubana fuera de la  Isla. La orquestación básica del piano, dos violines, flauta, timbal, tumbadora y güiro, que caracterizaba a la charanga cubana, se modificó con el sonido de los trombones, las trompetas y el saxofón, que entraron en escena como remanente de las big bans  en decadencia. 

 

Eddie Palmieri con 'La Perfecta', y Mon Rivera, cada uno por su lado, habían reforzado la melodía con los trombones, que ahora sonaban 'duro' de principio a fin."

 

La transformación del viejo sonido cubano también vino dada por la incorporación de la guitarra eléctrica (La Playa Sextet), el vibráfono (Joe Cuba Sextet) y el bajo eléctrico (Bobby Valentín), tres instrumentos que, hasta ese momento, habían sido ajenos a la tradición músical caribeña, y fueron agregados a la nueva sonoridad sin complejos y con todos los hierros.

 

 La introducción de la guitarra eléctrica, el vibráfono y el bajo eléctrico, homologaba y homogeneizaba a la música latina con el rack y el jazz o, para decirlo en términos empresariales, la hacían más competitiva y moderna.

 

La pachanga se convirtió en la locura de la juventud neoyorquina, incluso más allá de El Barrio. Si el son es lo más sublime para el alma divertir, la pachanga es el ritmo más excitante que el cuerpo puede sentir.

 En el baile del son pesa mucho la cadencia coreográfica de pareja, mientras que en la pachanga, urbana y callejera ella, pesa más el afinque solitario del bailador ¡aunque baile en pareja!, es la soledad compartida entre dos, como el matrimonio.

 

 

 

Algo de este rasgo urbano y sórdido se intuye en una pieza que compuso Rubén Blades, en compañía de Jerry Masucci y Louie Ramírez, un tema salsero que, sin ser una pachanga, rinde un sutil homenaje a ésta. Se trata del célebre Juan Pachanga: "Son las cinco e la mañana, ya amanece, Juan Pachanga, bien vestido, aparece. Todos en El Barrio están descansando y Juan Pachanga, en silencio, va pensando, que aunque su vida es fiesta y ron, noche y rumba, su plante es falso igual que aquel amor que lo engañó." ¡Ay mi madre! Aquí se evidencia el acento urbano de la salsa, el choque social que la hace específica y que la diferencia de otras expresiones musicales del Caribe.

 

El propio carácter de la pachanga fue también su extremaunción. Murió con sólo cuatro años de vida, pues estaba enferma de rabia y su ritmo tenía una temperatura superior a la soportable. Afortunadamente en música, cuando se habla de muerte, se alude simplemente a muerte productiva, pues aunque mueran los músicos, ahí quedan sus grabaciones para la historia y el goce.

Joe Quijano fue premonitorio en uno de sus temas: "Ya llegó, ya llegó, el ritmo nacional que siguió al chachachá y le llaman pachanga. Negrita, gózalo ahora, que pronto llega otro ritmo. Negrita, gózalo ahora, y quién sabe si este ritmo durará, y quién sabe si este ritmo durará." ¡Clavao!

 

 

 La pachanga vibró entre 1960 y 1964, pero su golpe ha dejado huellas imborrables en los pachangueros bravos que aún gozan con los discos de Joe Cuba, Johnny Pachecco, Joe Quijano, Tito Rodríguez, Charlie Palmieri, Charlie Fox, La Plata Sextet, La Playa Sextet, Belisario López, Ray Barretto y Lou Pérez, entre otros. La pachanga es a la salsa lo que la milonga al tango. Los salseros bravos son, antes que nada, pachangueros, y los tangueros de nación, antes que nada, son milongueros.

 

Entre pachanguita y pachanguita, de forma inconsciente, como suele ocurrir en todos los hechos históricos, los nuyoricans empezaron a producir una música que, aunque hablaba en nombre de la tradición caribeña, tenía inflexiones tanto del inglés como del rock, el R&B  y el jazz.

 

Fuentes Referenciales:

Romero, enrique. SALSA el orgullo del barrio

Salsa, crónica de la música del Caribe urbano por Cesar Miguel Rondón

Betancur Álvarez, Fabio. Sin clave y bongó no hay son

Orovio, Helio. Diccionario de la música cubana

Ortiz, Fernando. La música afrocubana

Rodríguez, Lil. Bailando en la casa del trompo

Discos Fuentes. La discoteca del siglo

 

MANUEL ANTONIO RODRÍGUEZ A .

(Músico pedagogo)

CONTACTOS:  marmusico@hotmail.com  -  Bogotá   Colombia

www.musicalafrolatino.com  

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