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EL SONIDO (MATERIA PRIMA DE LA MÚSICA)
Supongamos que en el principio hubo silencio debido a la ausencia de movimiento, a falta del cual ninguna vibración podía mover el aire un fenómeno cuya importancia es fundamental en la producción del sonido.
La creación del mundo, sea cual fuera la manera en que ocurrió, debió de ir acompañada de movimiento, y en consecuencia de sonido.
Quizá esto explica la razón de por qué la música tiene una importancia mágica para los pueblos primitivos, llegando a veces a significar la vida y la muerte.
A través de su historia y mediante todas sus formas variables, la música ha conservado siempre su significado trascendental.
Solamente puede producirse sonido como resultado de algún movimiento o vibración, que al surgir de un cuerpo que vibra como por ejemplo de una cuerda o del parche de un tambor genera ondas de compresión que atraviesan el aire hasta llegar al oído.
Acústica es parte de la física que estudia los fenómenos relacionados con el sonido, considerando sus propiedades, origen, transmisión y recepción.
Por sonido entendemos la sensación que se experimenta cuando llegan a nuestro oído las ondas producidas por la vibración de un cuerpo elástico (sonoro), produciendo las consecuentes variaciones de presión en el aire. El sonido tiene una serie de variantes fácilmente apreciables, lo que produce una sensación precisa, en tanto que el ruido contiene variantes de difícil clasificación, produciendo una sensación vaga e imprecisa.
La palabra “Sonido” se emplea en dos sentidos. En su significación exacta, es la sensación que las vibraciones producen en el cerebro. De modo más general, “Sonido” significa cualquier tipo de vibración que pueda detectar el oído.
La velocidad con que el sonido recorre la distancia desde el cuerpo vibratorio hasta el oído es aproximadamente de 340 metros por segundo. Esta velocidad varía naturalmente según las condiciones atmosféricas. Además del aire, hay otros medios capaces de transmitir el sonido, como por ejemplo el agua, la madera, etc., pero este libro tratará fundamentalmente del sonido «musical» y de su empleo artístico, por lo cual nuestro medio será el aire.
Si la vibración se produce con regularidad, el sonido resultante es «musical» y representa una nota de una altura determinada; si la vibración es irregular, el resultado es ruido.
Este fenómeno puede ilustrarse sencillamente por el método «gráfico»; se suelda una aguja a uno de los brazos de un diapasón y se coloca éste en posición vertical sobre un cristal previamente ahumado, hasta llegar a tocarlo muy ligeramente.
A continuación, se hace vibrar el diapasón y se desplaza el cristal lentamente hacia delante. Al vibrar el diapasón, resulta que la aguja raya en el cristal ahumado una serie de curvas regulares.
Se llama cuerpo sonoro a todo sistema capaz de vibrar al ser alterado su equilibrio molecular mediante una adecuada excitación, lo que produce una deformación del mismo.
Cuando las moléculas de un cuerpo sonoro se ponen en acción, generan un movimiento oscilatorio llamado vibración. Las vibraciones sonoras se miden mediante el osciloscopio, dándose el nombre de oscilograma al dibujo que originan dichas vibraciones.
En toda vibración cabe distinguir los siguientes aspectos:
Elongación: Es la desviación que sufren las moléculas respecto a la posición de reposo.
Amplitud: Es la máxima desviación (elongación) de las moléculas del punto de equilibrio.
Fase: Es el estado momentáneo de oscilación con respecto a su estado de reposo.
Período o ciclo: Es el proceso de ir y volver, pasando de nuevo por el punto de equilibrio, constituye una vibración doble.
Frecuencia: Es el número de ciclos recorridos por segundo. La unidad de frecuencia es el Hertz o Hercio (Hz) y equivale a un ciclo por segundo.
Longitud de onda: Es la distancia entre dos puntos sucesivos de la oscilación en igualdad de fase
Cada sonido tiene tres propiedades características. Tomemos un ejemplo cotidiano; al pasear por la calle, escuchamos varios sonidos al mismo tiempo; coches, motocicletas, aviones, radios, gente andando y hablando, los cuales producen sonidos simultáneos, de grados más o menos elevados, más o menos intensos.
Con el oído, distinguimos inmediatamente entre el tono agudo de la voz de un niño y el tono grave de la de un hombre, entre el ruido estrepitoso de un avión en vuelo y el zumbido del tráfico.
También nos damos cuenta si la melodía que es- cuchamos desde la radio del vecino está tocada por una trompeta o por un violín.
Estamos, pues, seleccionando inconscientemente las cuatro características del sonido: altura, intensidad, timbre y duración.
ALTURA DEL SONIDO
La percepción de la altura de un sonido musical significa la habilidad de distinguir si tal sonido es grave o bajo, alto o agudo. El que esta altura sea aguda o grave depende de la frecuencia (número de vibraciones por segundo) del cuerpo vibrante. Cuanto más alta sea la frecuencia del sonido, mayor será su altura de tono; así mismo, cuanto más baja sea la frecuencia, menor será su altura de tono.
El umbral inferior de nuestro oído es aproximadamente de 16 a 20 vibraciones por segundo y el superior de cerca de 20.000 vibraciones por segundo.
Para dar una idea de los límites del espectro normal del sonido musical digamos que un coro mixto de voces produce sonidos entre las frecuencias 64 y 1.500 c/s, mientras que un gran piano de cola de concierto cuyo teclado es más largo que el del vertical) abarca desde cerca de 20 c/s hasta 4.176 c/s.
LA INTENSIDAD DEL SONIDO
Es una cualidad que nos permite distinguir sonidos fuertes o débiles. Depende de la amplitud de la vibración. A mayor amplitud, los sonidos son más fuertes y viceversa.
EL TIMBRE DEL SONIDO
La calidad o timbre en música define la diferencia en el color tonal de una nota tocada por diversos instrumentos o cantada por diferentes voces.
Así pues, el «color» de una nota nos permite distinguir entre varios instrumentos tocando la misma melodía. Nadie encontrará difícil distinguir entre el timbre de una trompeta y el de un violín. ¿Por qué? Aquí llegamos a uno de los fenómenos acústicos más fascinantes: los armónicos.
La frecuencia característica de un sonido es tan sólo la fundamental entre una serie de otros sonidos que se dan simultáneamente sobre el sonido básico.
Estos sonidos son los armónicos (sonidos parciales), que no son claramente audibles porque su intensidad es menor que la de la nota fundamental.
Sin embargo, son importantes porque determinan la calidad de una nota, y también porque dan brillantez al tono. Lo que nos ayuda a distinguir entre la calidad o timbre de un oboe y una trompa, por ejemplo, es la diferente intensidad en los armónicos que vibran sobre la nota que en realidad suena.
En síntesis, el timbre es una cualidad que nos permite distinguir dos o más sonidos iguales en altura, duración e intensidad, producidos por diferentes instrumentos o voces. Depende de la calidad molecular y consecuentemente del grado de complejidad del movimiento vibratorio que origina dicho sonido. Complejidad que viene determinada por la cantidad, magnitud y distribución de los armónicos que acompañan a un sonido fundamental.
LA DURACIÓN DEL SONIDO
Es el tiempo transcurrido desde que empieza el sonido hasta que se extingue. Debido a las características fisiológicas del órgano de la audición, la sensación de sonido persiste después de cesar el estímulo. Los sonidos pueden ser largos o cortos.
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MANUEL ANTONIO RODRÍGUEZ A .
(Músico pedagogo)
CONTACTOS: marmusico@hotmail.com - Bogotá Colombia
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