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A principio del siglo XX la música era algo serio. Si había alcanzado un puesto honorable entre las bellas artes, era al precio de expresar solo sentimientos nobles y elevados. La música que tuviera objetivos tan intrascendentales como comunicar alegría y buen humor era solo música “ligera” y en principio no pertenecía al mundo de la cultura.
El jazz fue posible gracias al carácter marginado y primitivo de sus primeros creadores, hijos o nietos de esclavos procedentes de África, cuya música era netamente oral.
Jazz es una forma de expresión espontánea e individual que se crea en el momento. Es improvisación, libertad, canto de protesta y de marginación. La crearon los negros de los estados esclavistas del Sur Alabama, Louisiana, Georgia, mientras trabajaban en las plantaciones de algodón. Sus blues y sus spirituals fueron la semilla. De ella nacerían los primeros sonidos del auténtico jazz, último género popular en la historia de la música occidental. Un tipo de expresión urbana que empezó a afianzarse en los cafés de los negros de Nueva Orleans a finales del siglo XIX y principios del XX.
Según las estadísticas, el mercado de esclavos africanos tuvo un saldo de 15 millones de hombres, mujeres y niños, vendidos en distintas zonas del mundo. La mayor parte de esta cifra fue a parar a América.
Los campos de algodón y tabaco exigían mucha mano de obra. El negro africano era fuerte y trabajaba por un pequeño jornal: comida y choza. Fuera de eso, nada poseía, excepto el recuerdo imborrable de las danzas y cantos de su África natal. La música era fundamental para el africano. Y la música, agradecida, iba a ayudarle a soportar la angustia de la esclavitud. A fin de cuentas, el equipaje de un esclavo solo contenía ritmo y melodía.
El jazz es el fruto del encuentro de la tradición musical africana y la europea, en un escenario preciso, Estados Unidos, a raíz de la llegada de los esclavos negros desde principios del siglo XVII.
En el siglo XIX, la religión cristiana (sobre todo las iglesias baptista y metodista) fue impuesta a muchos de estos esclavos, que encontraron en los textos del Antiguo Testamento numerosas analogías aplicables a su propia situación y en las corales una forma de expresión musical.

Con el paso del tiempo esos salmos teñidos de tradición africana darían lugar a lo que se conoce como GOSPELL, canto religioso que adopta formas diversas: la prédica del pastor, los grupos vocales y gran número de solistas especialmente femeninas.
La música religiosa convivía con la profana: canciones de plantación, baladas, y otras formas de expresión popular, tanto africanas como europeas, que alimentarían uno de los grandes pilares de la música afro americana, el BLUES.
Si nos atenemos a criterios musicales el blues es una estructura de doce compases, que utiliza las llamadas “blue notes”, alteraciones de la tercera y séptima notas de la escala, pero el blues es mucho más, hay quien lo traduce por tristeza, aunque es más acertado la definición de los propios cantantes de blues: “Blues is a feeling”, es una sensación, un sentimiento.
Por otro lado
surge en Saint Louis hacia 1870 un estilo pianístico, que sin llegar a ser jazz
se acerca mucho por su carácter dinámico y saltarín, es el RAGTIME, su
característica principal es la superposición de un ritmo regular tocado por la
mano izquierda y un ritmo sincopado que va haciendo la mano derecha, a veces
también utiliza las “blue notes”. Su origen parece ser que está en las danzas
que bailaban los esclavos parodiando a sus amos. Las partituras de ragtime se
grababan en “rollos de cartón” para piano mecánico o pianola y su músico más
representativo fue Scott Joplin.
El nacimiento del jazz se pierde en esa confluencia de formas y estilos musicales de la cultura afro americana que se produce a finales del siglo XIX: el gospell, el blues, el ragtime, las marchas militares, la música de baile europea....Toda esta mezcla creará el trasfondo sobre el que Jerry Roll Morton se permitiría autoproclamarse “inventor del jazz”.
Los negros africanos, poseedores de un gran sentido religioso, aceptaron con facilidad el cristianismo. Pero, acostumbrados como estaban a iniciar sus ritos religiosos con canciones y bailes, pronto empezaron a introducir palmas y movimientos rítmicos en las vehementes reuniones de los campamentos del Sur, a finales del siglo XIX. Las voces negras, desgarradas y de un timbre muy peculiar, cantaban melodías realmente conmovedoras. De manera espontánea, los negros de las comunidades protestantes fueron hilvanando himnos religiosos: los spirituals.
A estos temas de oración y súplica se agregaron las canciones de trabajo. ¿Por que? El esclavo se dio cuenta de que era mucho más fácil trabajar cantando. Los peones, los estibadores, los presos. Los obreros portuarios y del ferrocarril cantaban. Un guía improvisaba y los demás respondían con murmullos o gritos
El jazz tuvo su origen en la población negra de Nueva Orleans, Louisiana, como combinación de los elementos musicales que les rodeaban, la propia tradición afro americana, los espirituales y la música de la población blanca, con las bandas militares y las orquestas de baile de origen europeo.

El jazz es, ante todo, improvisación, vida, expresividad, evolución constante. En el jazz, la escritura no cuenta mucho, es un arte auditivo, las nociones de compositor, intérprete le son ajenas, el músico de jazz cantante o instrumentista crea en el momento que actúa, siendo la improvisación la base de su arte.
El jazz no adquiere su pleno sentido en un concierto, sino en una fiesta presidida por la música, donde se hacen otras cosas además de oírla como bailar, beber y todo lo que no sea trabajo.
El jazz se sale por la tangente del viejo problema de si la música se dirige al sentimiento o a la razón. Él se dirige en primer lugar al “sexo”. En su origen, jazz significaba literalmente “hacer el amor”, aunque como todas las músicas tradicionales todavía existen discusiones sobre el origen de la palabra.
El jazz en general se caracteriza por la superposición de ritmos regulares e irregulares, con la utilización de notas a contratiempo y síncopas.
Ambas consisten en una alteración del ritmo, se trata de acentuar una parte débil del compás, pero mientras que la síncopa continúa en la parte fuerte, las notas a contratiempo terminan antes de comenzar la parte fuerte siguiente.
La improvisación es la forma más común de los temas de jazz clásico (anterior al free jazz, años 60) es la forma canción (AABA). Cada una de las partes suele tener 8 compases.
El músico de jazz al improvisar crea nuevas melodías, puede hacerlo adornando las melodías existentes o creando nuevas líneas por encima de las armonías dadas, que están en la base de toda la composición.
El jazz es una música de raíz africana con elementos occidentales, esto se refleja en los instrumentos se utiliza. Fundamentalmente se dividen en dos clases: los que marcan el ritmo y los que tocan la melodía.
Rítmicos:
Batería: Se empezó a utilizar muy tempranamente pero como un instrumento secundario, que acompañaba a los solistas. Pronto se convirtió en uno de los más importantes de cualquier formación.
Contrabajo: Tocado directamente con los dedos. A veces se sustituía por una tuba.
Melódicos:
Piano: Utilizado ya en el ragtime, pasó al jazz como instrumento protagonista.
Trompeta: Tuvo una importancia enorme hasta los años 40 en que fue remplazada por el saxofón. Antes de la trompeta se empleaba un instrumento parecido, la corneta.Saxofón. Se puso de moda con Coleman Hawkins y pasó a convertirse en solista a partir de la revolución de Charlie Parker.
Banjo: Era el instrumento más importante de la música popular norteamericana. Se utilizó hasta los años 20, luego cayó en desuso sustituido por la guitarra.
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MANUEL ANTONIO RODRÍGUEZ A .
(Músico pedagogo)
CONTACTOS: marmusico@hotmail.com - Bogotá Colombia
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