A pesar de esta gran difusión y propaganda no se aceptó de pleno el merengue en lo que se llamaba "la buena sociedad dominicana" hasta que en una familia de la "aristocracia" de Santiago, en ocasión de la celebración de una fiesta solicitaron a Luis Alberti, (el “doctor” del merengue), y quien  iba a amenizar con su orquesta, que compusiera un merengue con "letras decentes", y éste accedió. Compuso para tal ocasión el tema "Compadre Pedro Juan", el cual no solo gustó, sino que causó furor, llegando a convertirse en el himno de los merengues. A partir de ese momento comenzó a diseminarse el merengue. Para esto la radio prestó una ayuda generosa. Alberti con su orquesta desde el hotel Jaragua, relegó a segundo plano el acordeón y la guitarra, sustituyéndolos por saxofones y trompetas, y agregando el piano, logró que el intérprete cantara en registro normal en lugar del canto agudo campesino. Tuvo influencia de la música de Glenn Miller y Benny Goodman de la cual incluyó giros armónicos jazzísticos en los jaleos o mambos de los metales,  se lo considera además el pionero en llevar el merengue al pentagrama. Fue también quien le dio al merengue un aire citadino, al utilizar un medio sonoro más complejo para interpretarlo. Cambió el merengue del conjunto campesino, conocido como "perico ripiao", a una orquesta con trompetas, piano y saxofón.

 

Descontentos con el sistema del dictador Trujillo de manipular las orquestas para cantarle al régimen, muchos artistas se vieron en la necesidad de emigrar al extranjero en busca de mejores horizontes.

 

Es así como Ángel Viloria partió a Nueva York donde pudo consolidar su conjunto típico cibaeño, con el cual grabó para el sello Ansonia temas como “A lo oscuro”, “Consígueme eso”, “Palo Bonito”  “Carabiné”,” Loreta”, entre otros, y cuyo formato estaba integrado por acordeón, dos saxofones, tambora, gûira y bajo. Su cantante estrella era Dioris Valladares,  destacándose también en el saxo tenor Ramón E. (Raymond) García. Por el Paladium Ball Room de Nueva York, escenario en los años cincuenta de la efervescencia musical antillana, pasaron Luis Quintero, antiguo tamborero del conjunto de  Viloria, y su grupo Alma Cibaeña, lo mismo que  Yoyito Cabrera y su Conjunto Típico Dominicano.

 

Antonio Morel, quien  era clarinetista de la Orquesta Sinfónica Nacional,  introdujo una aceleración del ritmo del merengue que predominó hasta entonces. Entre los temas popularizados por Morel están: Amorosa, La Agarradera, La Muerte del chivo, Apágame la vela, Masá Masá, No me abandones, Mi Gloria, Juanita Morel, Y buena que está la hija, Casita de campo, Nunca te lo he dicho, etc.

 

Entre tanto Billo Frómeta se estableció en Venezuela donde fundó La Billos Caracas Boys, con la cual logró difundir el merengue de salón en gran parte de Suramérica.

 

Por su parte, el pianista  Simón Damirón y el cantante José Chapuseaux,  conformaron  uno de los duetos  con mayor éxito en la difusión del merengue en el área del caribe.

 

Sin embargo, fue Alberto Beltrán quien diera la puntada final para la internacionalización del merengue dominicano  cuando grabó con la Sonora Matancera el éxito “El Negrito del Batey”, tema que se escuchó por los rincones de Cuba y Latinoamérica.

 

En los años cincuenta, la televisión y la radio dominicana presentaba programas en vivo. Allí surge una nueva estrella,  Joseíto Mateo, llamado “El Rey del merengue”,  contribuye a popularizar el merengue con temas de otros géneros musicales, además era un “show man” en la coreografía.  Para esa época, los compositores Radhamés Reyes autor del tema  “La Maricutana”, Luis Kalaff del tema “La Empalizá”, Toño Abreu grabó uno de los merengues más exitosos, La Rigola; y Bienvenido Brens, contribuyeron al engrandecer el repertorio vernáculo. Ya para los años cuarenta, el merengue dominicano había alcanzado tales niveles de difusión que tenía representantes en Estados Unidos, Colombia, Venezuela y en Cuba.

 

Por esos tiempos hubo un hit musical como lo fue el número  “Palo Bonito” de Ricardo Rico y grabado en Cuba por el conjunto Casino, lo mismo el tema “El Hombre Marinero”.

 

En mayo de 1961 es asesinado el dictador Rafael Trujillo, hecho que precipitó el desvanecimiento de las orquestas grandes del momento por factores económicos. Siguieron a la muerte de Trujillo tiempos de turbulencia. Juan Bosch fue elegido presidente en 1962 pero fue derrocado por un golpe de estado militar. Se sucedieron una serie de gobiernos provisionales de corta duración hasta que se desató la revolución.

 

  A partir de entonces, se impone el formato de Combos, conformados básicamente por dos trompetas y dos saxofones en la sección melódica, y así,  el merengue  dictatorial agonizaba.

 

En junio de 1964 salta a la fama un joven talentoso quien a la postre se convertiría en las últimas décadas en un fiel representante de la música de Quisqueya, con un gran espectáculo en tarima imponiendo nuevas coreografías e incluyó las congas al combo, fue nada menos que el caballo Johnny Ventura y su combo show. En 1965, ya con su orquesta, Ventura grabó para el sello Fonograma los LP La coquetona, La resbalosa y El turun tun tun. En 1967 viajó a los Estados Unidos, donde el éxito fue inmediato. Puerto Rico, Colombia, Curazao lo aplaudieron desde entonces y con el número La muerte de Martin, en la voz de Luis Marti, el Combo Show alcanzó su primer Disco de Oro con Ah no, yo no sé no.

 

Desde ese entonces, el merengue toma riendas más libres, surge una nueva forma de baile y una mayor creatividad,  Johnny le impregna a sus canciones ese sabor caribeño con temas ágiles, picarescos y de doble sentido. Otras figuras de la época fueron Antonio Morel, Ramón Hernández, Esteban Peña, Luis Rivera, Cuco Valoy, con  su orquesta la tribu,  Cheché Abreu, y otros líderes de bandas, quienes contribuyeron a establecer nuevos estilos de merengue, matizados por elementos urbanos.

 

Para 1964 aparece en la palestra musical el saxofonista Félix del Rosario con su combo los Magos del Ritmo,  quienes trataron  de revolucionar un poco los jaleos del merengue. Nace  entonces la tendencia a distorsionar las esencias del merengue tradicional, y aprovechando la popularidad de canciones salseras, tropicales y cumbiamberas, se cae en la moda de adaptarlos o fusilarlos a ritmo de merengue para competir con el mercado internacional.

 

En 1965 el coronel Caamaño da un golpe de estado, los Estados Unidos previendo una nueva Cuba, envían un contingente de marines para sofocar el levantamiento popular. Johnny Ventura y Cuco Valoy con sus canciones de protesta,  hacen eco de la rabia del pueblo.

 

En el  año 1972 surge el trompetista Wilfrido Vargas con los Beduinos imponiendo un estilo moderno, proponiendo  un cambio en el merengue en su parte rítmica, al romper el toque tradicional de la tambora e integrar la base musical de Gagá, cuyo ritmo sirve de pauta a este ritual religioso-musical de origen afroantillano comercial  y más acelerado de  merengue. Incorpora a su formato la guitarra, el piano y el bajo eléctrico, ajustándolo a la moda de la época.

Ya en los años ochenta aparece un gran número de exponentes de este ritmo como Fernandito Villalona, Rafael Solano, Bonny Cepeda y los hermanos Quesada “Los Vecinos”  de Nueva York con Milly & Jocelyn a la cabeza,  el Conjunto Quisqueya y Los Hijos del Rey.

 

 

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MANUEL ANTONIO RODRÍGUEZ A .

(Músico pedagogo)

CONTACTOS:  marmusico@hotmail.com  -  Bogotá   Colombia

www.musicalafrolatino.com

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