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LA FANIA ROSA

Fania, de hecho, a duras penas se mantiene en la pelea radial durante esta etapa con la Orquesta Inmensidad, ahora sin Roberto Blades, a quienes la radio les tocó sin problemas temas como "Inocente Pobre Amigo (Te Pareces Tanto a Mi)" (el otro palo grande del grupo) y "Vieras Cuántas Ganas Tengo."
Sin embargo, a éstos se les acaban las balas entrada la década del '90: una reunión del líder Gallimore con su ex-vocalista Blades donde se recurrió a veteranos músicos de Nueva York (Sal Cuevas, Jimmy Delgado, Bomberito Zarzuela y Puchi Boulong, entre otros virtuosos) para reproducir el sonido de la orquesta (posiblemente inexistente ya para ese entonces) en el disco "Déjala Que Suene" ya daba muestras de agotamiento. Y el repetir de nuevo, aunque fuera como parte de un medley, los temas "Lágrimas" y "Lo Siento Mi Amor" no era una buena señal.
Pero Fania goza de un leve respiro radial cuando en 1988 la radio le da una
recepción un tanto fría, pero recepción de todos modos, a los sencillos
"Bamboleo" y "Quiero Saber" de la Fania All-Stars (del disco "Bamboleo" donde
casi le amarran las manos a los músicos para hacer del disco uno "comercial") y
al año siguiente Willie Colón sorprende con un éxito de enormes proporciones (y
el último gran hit que le conocemos en Puerto Rico): "El Gran Varón," del disco
"Top Secrets," donde Willie coquetea con la nueva onda en temas como "Primera
Noche de Amor" y "Cuando Fuiste Mujer," acompañado por un nuevo grupo que él
bautizó como los Legal Aliens y donde coinciden varios de los más cotizados de
ahora, como Marc Quiñones, Bobby Allende, Bobby Franceschini y Marcus Persiani.
A Palmieri, por otro lado, le tiene sin cuidado la salsa erótica (aunque no desaprovecha oportunidad alguna para atacarla inmisericordemente) y se refugia a puerto seguro en el jazz latino, donde no tiene que sacrificar tiempo y espacio para que su piano y sus músicos se expresen.
Pacheco eventualmente abandona el estudio como figura principal, toda vez que sus últimos trabajos para Fania pasaron sin pena ni gloria, pero su Tumbao Añejo se mantiene activo en Nueva York.
Rubén Blades, por otra parte, también se muestra indiferente ante la nueva onda y sigue grabando la música que le da la gana junto a sus 6 Del Solar, independientemente de que a la radio le guste o no.
Irónicamente, una vez entra al establo de Sony (la antigua CBS), éstos le respetan su estilo y forma de trabajar, permitiéndole grabar sin mayores restricciones. Ese trato preferencial no lo recibe ningún otro artista del sello, ni tan siquiera Willie Colón o Gilberto Santa Rosa.
Otros músicos que, con más desgano que resignación, tuvieron que abordar lo erótico y romántico para sobrevivir bajo el nuevo formato lo fueron El Gran Combo a partir de su disco "Amame" y Ray Barretto con su extraño disco "Irresistible" (extraño para los que obviamente le conocemos discos harto mejores).
Otros veteranos intentaron sobrevivir en la nueva onda, pero con resultados tan
desastrosos o peores que los de Oscar D'Leon y Marvin Santiago, como el caso del
virtuoso Justo Betancourt, a quien nunca le cuajaron las guarachitas eroticonas
que le tocó grabar en su disco "Regresar" (luego re-lanzado como "El Bravo De
Siempre"), y el caso del decano de los Santiagos en la salsa, Adalberto
Santiago, cuando graba uno de esos discos que posiblemente ni él mismo
recomienda: "Hay Algo En Ella..." Otros, como Ismael Miranda, simplemente se
hicieron a un lado mientras la salsa tocaba fondo (Miranda en este período
abraza temporeramente el movimiento Adventista, al cual pertenece su entonces
esposa Lorraine, dedicándose a grabar discos de Navidad como el imprescindible
"Versos De Nuestra Cultura" junto a José Nogueras y otros de corte netamente
religioso).
En 1987, Ralph Mercado crea su propio sello disquero, RMM. Mercado, veterano empresario neoyorquino de origen dominicano, realiza su sueño luego de años consolidándose en el mercado como el principal promotor de artistas y conciertos de salsa en Nueva York (su asociación con Jerry Masucci durante la época de oro de Fania fue una movida clave; de hecho Mercado manejaba a la mayoría de sus artistas).
Con el sello Fania en abierta crisis y perdiendo uno por uno a sus artistas franquicia, Mercado bien pudo haberlos contratado a éstos, pero, zorro viejo y listo al fin, opta por una salida más provechosa: siguiendo más o menos la pauta de Johnny Pacheco en los primeros años de Fania, Mercado empieza a buscar talentos realengos, en especial cantantes no tan conocidos (mientras menos experiencia, mejor... así podía firmarlos por cantidades harto menores a las que hubiese tenido que pagar por talento ya establecido como un Barretto, Colón o un Harlow). La búsqueda también incluye a cantantes que no eran solistas en ese entonces.
Es
así como entran a la trama figuras como José Alberto "El Canario" (el primer
artista en firmar con RMM y quien ya tenía varios intentos como solista, aunque
con resultados modestos), Tony Vega (quien luego de una breve estancia en Nueva
York con Palmieri y Louie Ramírez regresaba a Puerto Rico con Willie Rosario,
aunque ya no en el rol de cantante estrella), Tito Nieves (la voz de siempre del
Conjunto Clásico en su época de oro), Johnny Rivera (veterano de la escena
neoyorquina quien cobra notoriedad al sustituir a Nieves en el Clásico, pegando
con ellos el tema "Al Cristo de Los Milagros") y Domingo Quiñones (el último de
los cantantes estrella de Luis "Perico" Ortiz antes de que éste rompiera la
orquesta a finales de la década).
Años más tarde, Mercado recoge en su catálogo a viejos amigos de la era de oro
de Fania, como Celia Cruz, Cheo Feliciano e Ismael Miranda. Mientras, por otro
lado, experimenta con jóvenes cuya experiencia en la salsa era nula, pero tenían
cierta notoriedad en otros mercados, como el "freestyle" (lo que otros llaman el
"technomusic"). Por esta puerta entran a la trama la India y Marc Anthony. Para
controlar la nave desde el punto de vista musical, Mercado confía en un veterano
pero entonces poco conocido pianista de nombre Sergio George, quien se encarga
de crearle un sonido particular a la mayoría de estos nuevos solistas.
Fuentes Referenciales:
Romero, enrique. SALSA el orgullo del barrio
Salsa, crónica de la música del Caribe urbano por Cesar Miguel Rondón
Betancur Álvarez, Fabio. Sin clave y bongó no hay son
Orovio, Helio. Diccionario de la música cubana
Ortiz, Fernando. La música afrocubana
Rodríguez, Lil. Bailando en la casa del trompo
Discos Fuentes. La discoteca del siglo
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MANUEL ANTONIO RODRÍGUEZ A .
(Músico pedagogo)
CONTACTOS: marmusico@hotmail.com - Bogotá Colombia
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