![]()
La historia de la música, como cualquier actividad humana, está íntimamente relacionada con la historia en general, cuyo desarrollo establece las grandes líneas por las que discurren todos los hechos que registra la historia. Dentro de estas grandes líneas, la de una actividad como es el caso de la música, completa y perfila el cuadro histórico general, añadiéndole elementos y detalles que permiten al historiador comprender, estudiar y analizar mejor la sociedad y la vida de cada período.
Sólo el conocimiento adecuado de la sociedad de una época determinada, puede permitirnos valorara las condiciones en que se desarrolló la música correspondiente a aquella época. Se descubre así que cada época puede generar sólo el tipo de música que corresponde a la sociedad que se pretende analizar, y que desde ningún punto de vista puede esperarse de un grupo social que produzca determinadas actividades musicales si éstas no responden a sus intereses culturales, sociales y económicos.
EDAD MEDIA (476-1543)
El
comienzo de la Edad Media está iluminado por la llegada del Cristianismo. Hasta
ahora no sabemos cómo sonaba la música, pero sí conocemos los sistemas de
notación que utilizaron en los cánticos entonados desde las Catacumbas.
Del pueblo hebreo heredan el modo de cantar a base de largos melismas y la importancia del canto en el culto.
De la cultura grecorromana heredan la teoría musical con su sistema modal y la valoración ética de la música y, su importancia en la educación.
La música cristiana de esta época es esencialmente vocálica (los instrumentos les recuerdan el mundo pagano) y destinada al culto. Las formas litúrgicas más significativas fueron:
La salmodia: canto de los salmos (textos poéticos del Antiguo Testamento, atribuidos al Rey David).
La himnodia: composiciones versificadas sobre textos no bíblicos de alabanza a Dios.
Los aleluyas: aclamaciones heredadas de la sinagoga; solían estar adornadas con largos melismas.
A principios del siglo VII, el Papa Gregorio Magno examinó las melodías religiosas existentes y seleccionó las que consideró dignas de ser cantadas en el templo.
El
Gregoriano tiene una serie de elementos formales que lo diferencia de la música
actual. Estos elementos son:
Usa ocho escalas especiales heredadas de los griegos: los modos.
El ritmo es libre, sujeto a una acentuación mecánica. Es por tanto un ritmo reducido a una especie de línea ondulante, ligera, muy flexible y que huye de cuanto puede ser excitante y de una medida matemática.
Es monódico y a capella.
Es el canto latino de la Iglesia, es decir, se canta en latín. Esto es importante porque la música trata de dar el sentido de las palabras y el latín con sus largas y breves, con sus sílabas acentuadas va a influir directamente en la melodía gregoriana que sin esta lengua deja de tener sentido.
Según el uso que se haga de él en la liturgia, distinguimos: el estilo Salmódico, el Responsorial, el Aleluyático y por último los Himnos y las Antífonas que son formas dialogadas entre solistas y pueblo.
El Gregoriano es una música seria, equilibrada, religiosa, un arte totalmente concentrado que lleva al oyente y al cantor a una especie de yoga espiritual y que tiene una finalidad esencialmente religiosa. Es una música ligada a un texto y que no tiene sentido sin él, pero a un texto religioso, por ello es intelectual, porque pretende expresar las ideas religiosas que hay en él. Es una música que pretende aproximar el alma del creyente a Dios, que se dirige a la parte superior del alma y es fruto de una sociedad enormemente religiosa, que estaba convencida de que el hombre vive para Dios y para la eternidad; pero al mismo tiempo, es hijo de una época en que la Iglesia tenía un enorme poder religioso y espiritual.
El Gregoriano va a
ser prácticamente la única música que se nos ha transmitido hasta el siglo IX.
En este momento nacen dos nuevas formas de música que, aunque existen desde
antes, ahora adquieren más relieve y son la Música Profana y la Polifonía.
Con la música profana se van a cantar todos los problemas humanos y, sobre todo,
un tema fundamental: el amor. Nacen así el Trovador, el Trovero y el Minnesänger.
La diferencia entre ellos es muy sencilla: el Trovador canta en el dialecto francés "Oc", el Trovero en el "Oil" y el Minnesänger en alemán, pero la temática de sus cánticos es muy parecida: el amor, la guerra y la naturaleza.
Dentro de la Polifonía medieval se distinguen tres grandes períodos: el nacimiento de la Polifonía, el Ars Antiqua y el Ars Nova.
El Organum
consistía en añadir a una melodía gregoriana llamada Cantus Firmus, una segunda
voz a distancia de cuarta o quinta, llamada Voz Organalis.
El Discantus eran dos voces que seguían movimientos contrarios
Durante este milenio la polifonía religiosa es cultivada. La misa y el motete alcanzan su plenitud. La música profana comienza a surgir de la mano de trovadores y juglares. Los primeros proceden del estamento culto y cortesano, los juglares en cambio, son la más pura representación del pueblo.
En esta edad se origina
nuestro actual sistema de notación. Se lo debemos a Guido d´Arezzo (990-1050),
monje benedictino que trabajó sobre el sistema. Los nombres de las notas
musicales proceden de la primera sílaba de cada uno de los versos de un himno a
San Juan Bautista. El himno decía así:
Ut queant laxis
Resonare fibras
Mira gestorum
Solve polluti
Labii reatum
Sancte Johannis.
Con el tiempo, la sílaba ut del primer verso se transformó en do, y se añadió la sílaba si para el séptimo tono. Desde entonces las notas se conocen con estos nombres, especialmente en las lenguas romances.
Hoy día el sistema anglosajón ha optado por utilizar convencionalmente el cifrado conocido mundialmente con las simplificaciones de:
A= la - B=si - C=do - D=re - E=mi - F=fa - G=sol
La música en
Europa era para una sola voz, por lo que sólo en el campo de la melodía se
crearon y desarrollaron nuevas formas.
Para este período se consideró que la música eclesiástica debía dignificarse y armonizar con ritos religiosos.
San Agustín subrayó el poder purificador de la música sosteniendo que hay una secreta relación entre las melodías y las emociones y que las palabras sagradas preparan en mayor medida nuestras almas a la devoción cuando se cantan que cuando se recitan solo.
La Iglesia ejercía una poderosa autoridad en el siglo VII, y el Papa Gregorio el Magno dio a la música eclesiástica una forma unificada, adaptada a la sociedad cristiana.
Entonces se unifica los distintos cantos eclesiásticos dando como resultado el Canto Gregoriano, un bello arte vocal que es la expresión religiosa más pura.
![]()
MANUEL ANTONIO RODRÍGUEZ A .
(Músico pedagogo)
CONTACTOS: marmusico@hotmail.com - Bogotá Colombia
![]()