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EL ROCOCO
Este período se
caracteriza por el cultivo de los placeres de la vida, el gozo y la alegría. En
realidad es una extensión del Barroco. En música se emplea a menudo la
designación de estilo galante. La mayor parte de esta música se componía para
diversión de la corte y la nobleza, y sus formas favoritas fueron el
divertimento (música ligera en forma de suite) y la serenata.
La reacción contra el estilo barroco adoptó formas diferentes en Francia, Alemania e Italia. El estilo Rococó se cultivó sobre todo en Francia, y la expresión francesa Style Galant (estilo galante) se utiliza a menudo como sinónimo de Rococó.
En Francia esta nueva corriente está representada por el compositor Francois Couperin. En el se destacaba la textura homófona, esto es, una melodía acompañada con acordes. Esta melodía se ornamentaba con adornos como el trino.
El estilo expresivo, que surgió un poco más tarde y
que se asoció principalmente con los compositores alemanes, se designa a menudo,
literalmente, estilo sensible o sensitivo. Éste abarca un campo más amplio de
contrastes emocionales que el estilo galante, que tendía a ser elegante o
agradable. Los compositores alemanes escribieron por lo general obras más largas
que los franceses y utilizaron varias técnicas puramente musicales para darles
unidad.
En ambos estilos, el bajo pierde todo vestigio de conducción e independencia contrapuntística, convirtiéndose simplemente en un apuntalamiento de la melodía, mientras que las voces intermedias, son mero relleno armónico.
Como todo el arte cortesano, el Rococó musical tenía sus fuentes y sus fundamentos en lo decorativo y no se proponía perturbar al auditorio con emocionantes descripciones de estado de ánimo o con dramatismo apasionado.
EL CLASICISMO
La palabra
"clásico" tiene una doble significación. Por una parte, designa una determinada
postura ideológica y estilística, y por otra, lo "clásico" comporta un
significado valorativo como sinónimo de perfección, de culminación y de ejemplo
sin par. El término música clásica se presta a cierta confusión. Generalmente se
aplica a la música de arte diferenciándola así de la de origen folklórico o
popular.
La palabra "clásica" en su definición más amplia, se aplica a una obra de cualquier naturaleza (particularmente de arte), que se considera como modelo digno de imitación: en la música, por ejemplo, por su estructura temática, por la relación de tonalidades, por la alteración de ritmos, por el uso de cambios de dinámica (intensidad del sonido), por el "color" orquestal, todo esto dentro de un marco aparentemente bien definido y con reglas aparentemente claras.
Hacia 1720 comienza a desarrollarse un nuevo estilo que desbancará al dominante hasta ese momento. Es así como a mediados del siglo XVIII se produce una reacción neoclásica frente al barroco (los músicos más jóvenes consideraban al contrapunto de este período demasiado rígido e intelectual).
El pensamiento y la estética neoclásicos buscan la sencillez y la pureza, para lo que se toma como ejemplo los ideales del clasicismo grecorromano.
Después de la
exuberante etapa barroca que vio el nacimiento de la música instrumental, hacia
1750 empezó a extenderse por Europa en parte por los descubrimientos de arte
romano de las excavaciones de Pompeya y Herculano, el gusto por la claridad y la
severidad del arte clásico.
Como consecuencia, se produjo un retorno al orden y la concisión, abandonando la grandilocuencia barroca.
Ésta sobrevivió en una forma atenuada en el decorativismo y que en el campo de la música llamamos estilo galante.
Ambas tendencias coexistieron durante el resto del siglo XVIII y en sus últimos años acogieron en su seno los primeros ecos de lo que sería la eclosión romántica del siglo XIX.
La música de la corte, poco a poco se fue convirtiendo en música de la burguesía, trasladando su sitio de ejecución primero de los palacios a los salones de ricos burgueses y luego a las salas de concierto públicas, lo cual transformó la relación entre el músico, en particular el compositor, y su público.
Las implicaciones en la composición propiamente
dichas son diversas. Del contrapunto cerebral y estudiado, se pasa a una
homofonía más natural y más accesible a un público mayor. En la ópera, de lo
artificioso, se pasa a lo natural, siguiendo el patrón ya iniciado en la ópera buffa napolitana. En los espectáculos en general, de la gracia y la elegancia
cortesanas, se pasa al drama humano, con cada vez mayor énfasis en los
sentimientos.
Y desde el punto de vista del artista, del orden aceptado e inalterable, se pasa al individualismo heroico , capaz de vencer todos los obstáculos.
Lo esencial de la música clásica, era conmover y agradar, a través de la armonía. En consecuencia, es posible describir de la siguiente manera el ideal de mediados y fines del siglo XVIII: su lenguaje debía ser universal, y no estar limitado por fronteras nacionales; debía ser noble y entretenido; debía ser expresivo (dentro de los límites del decoro); debía ser equilibrado, así como natural (despojado de complicaciones técnicas). Los maestros de este período fueron Gluck, Haydn, Mozart y el joven Beethoven.



En música, el término clasicismo está unido a una ciudad: Viena.
El clasicismo adopta normas a las que hay que ceñirse y que corresponden a un ideal de equilibrio.
Joseph Haydn,
Wolfgang Amadeus Mozart y Beethoven, cuya afinidad estilística es clarísima, son
en el período clásico los pilares sin los que hubiese caído a tierra, e incluso
en el siglo XX, el edificio que ha venido albergando la vida musical.
En realidad, no hay posibilidad de delimitar la época clásica, no obstante el hecho de ser perfectamente perceptible la nueva lengua común.
La época clásica abarca de ochenta a cien años, según hasta donde nos remontemos en sus preliminares y hasta donde lleguemos en sus derivaciones.
El concepto de época surgió después de la muerte de Beethoven, motivado por la perfección de la forma, el profundo contenido humanista y el ideal de la belleza, sobre todo de la música de Mozart.
Clásico significa en general lo ejemplar, verdadero, bello, lleno de proporción y armonía, además de sencillo y comprensible.
Las fuerzas del sentimiento y la razón, el contenido y la forma encuentran un equilibrio en la obra de arte.
Winckelmann llamó clásico al arte de la antigüedad, en el que admiraba conforme a los ideales de su tiempo la “noble ingenuidad y serena grandeza”.
En este período el Piano alcanza una popularidad que le permite ocupar un puesto de similar entidad al del clave, ya en decadencia. Nace la Sonata Clásica y la Sinfonía que en un principio no es sino una gran sonata para orquesta.
En el lenguaje actual, la palabra “clásico” tiene una doble significación. Por una parte, designa una determinada postura ideológica y estilística, cuyas características predominaron en una época, y por otra, lo “clásico” comporta un significado valorativo como sinónimo de perfección, de culminación y de ejemplo sin par.
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MANUEL ANTONIO RODRÍGUEZ A .
(Músico pedagogo)
CONTACTOS: marmusico@hotmail.com - Bogotá Colombia
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