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Pacífico Colombiano

 

 

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La zona del litoral pacífico colombiano  posee una extensión de 1.300 kilómetros de longitud, y comprende desde la república de  Panamá al norte hasta la frontera con Ecuador al sur. A ella pertenecen los departamentos de Chocó, y las zonas costeras de Valle, Cauca y Nariño.

 

 En esta región encontramos a su vez, una subregión norte,  donde visiblemente el departamento del Chocó adquiere gran importancia dada su extensión territorial.

Allí sobresalen las llanuras de los ríos Atrato y San Juan, tierras planas y agnegadizas cubiertas de selva y de otro lado las serranías del Darièn y Baudò.

 

La costa central del pacífico abarca gran parte del departamento del valle, y va desde la desembocadura del río San Juan, hasta el río Micay. Allí sobresale el primer puerto marítimo colombiano, Buenaventura.

 

La costa sur del pacifico se caracteriza por la cantidad de caños y bocanas de los ríos, así como también por su espesa vegetación cubierta de mangles. En los departamentos de Cauca y Nariño encontramos poblaciones como Timbiquì, Guapi, Tumaco, Barbacoas, Satinga, etc.

 

Las exploraciones españolas en busca del oro de El Dorado, con Quesada desde el norte, Belalcazar desde el sur y Federmàn desde el este de lo que más adelante sería la Nueva Granada, fueron el comienzo del contacto de la cultura occidental en su versión hispánica con los habitantes indígenas de la región.

 Esta penetración se inició alrededor de 1515, desde los asentamientos españoles en el Darièn y la costa pacífica de Panamá.

 

Ya en el siglo XVII empezó a considerarse el aporte africano a la población del norte de Antioquia y Chocó donde fue el centro minero más importante de la Nueva Granada en regiones como las minas de Remedios, de Nóvita, la hoya o cuenca del río Cauca, y afluentes de los ríos Atrato, San Juan, dando así comienzo a la inmigración y comercio de esclavos africanos que desembarcaron por los puertos de Cartagena y Panamá.

 

Otro aspecto para resaltar en esta región de ese entonces, fue la existencia de los llamados “palenques”, que eran zonas de refugio, en la cual se agrupaban los esclavos que habían huido de los centros mineros por los malos tratos.

 

Desde el punto de vista cultural, uno de los elementos fundamentales en lo que se refiere a la transculturación de la “cultura negra” actual es el estudio de la procedencia de los esclavos africanos llegados a esta zona del pacífico.

 

El comercio de esclavos era una actividad bastante competida  en el siglo XVII por países europeos como Portugal, Inglaterra, Holanda, Francia, España principalmente.

 

La preservación en el pacífico colombiano de apellidos como Mina, Carabalí, Viáfara, Arará, Congo, Dahomey, Brand, Calabar, Perea, sugiere un predominio de esclavos procedentes de África Occidental, en especial de la costa de Guinea.

 

El indígena del Chocó provino probablemente de la costa atlántica donde vivía de la pesca y la caza. La comunicación debieron hacerla a través del río Atrato.

 

Desde el punto de vista de la sociología del desarrollo, ninguna región entre las cuatro zonas folclóricas colombianas posee un más complejo y significativo ámbito cultural que la comarca del litoral Pacífico.

 

Del ámbito indígena existieron desde épocas inmemoriales hasta nuestros días las distintas formas musicales y coreográficas de las tribus pertenecientes a la familia lingüística caribe como los andáguedas, los baudós, los catíos, los citarás, los chamíes, los emberas o cholos, los noanamas y los quimbayas.

 

 A su vez, estas tribus siempre acudieron a la tierra madre para la elaboración de sus instrumentos, tal es el caso de las flautas verticales y horizontales hechas en carrizo para  expresar su propio lamento y para imitar sonidos de la naturaleza y el canto de las aves. Además, construían sus tambores los cuales percutían con palos o golpeadores y cuyas membranas eran de zaino,  tatabro y otros animales y eran tensionados con sistema de amarre o de red.

 

Del lado hispánico se hallan las supervivencias clásicas del canto gregoriano traído por las misiones religiosas del siglo XVI y presentes aún hoy en los alabaos o cantos de alabanza a Cristo y a los santos, las salves dedicadas a la Virgen María, los arrullos heredados de los cantos de cuna o nana, las loas y trisagios, los villancicos o cantos navideños, los romances y pregones por tratarse de santos “a capella”.

 

Los europeos dejaron instrumentos musicales tales como el clarinete que remplazó la flauta indígena, los platillos de metal provenientes de las grandes bandas, el redoblante o requinto, y el  bombardino y el fiscorno.

 

Del siglo XVII datan numerosas danzas cortesanas europeas como la danza, la contradanza, la caramba, la polka, la jota, la mazurca todas aculturizadas y que reciben el epíteto de “chocoanas”, lo cual las distingue de sus ancestros hispanos.

 

Del ámbito africano hallamos la fuerte presencia dominante en la zona de culturas como las llegadas en el siglo XVII que fueron Congo, Desértica, Guinea y Sudán. Su índole es completamente de música negra.

 

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MANUEL ANTONIO RODRÍGUEZ A .

(Músico pedagogo)

CONTACTOS:  marmusico@hotmail.com  -  Bogotá   Colombia

www.musicalafrolatino.com  

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