Si bien durante la década de 1930 se había producido una consolidación de los diversos  estilos latinos, fue en la década de 1940 cuando el jazz latino cristalizó en un estilo propiamente dicho. Su desarrollo como entidad autónoma  en Estados Unidos  se produjo a partir de dos factores  primordiales: la aparición del conjunto  Los Afrocubanos  de Machito  y la popularización del cubop. El conjunto de Machito ejerció gran influencia  en el estilo Latino de Nueva York  y especialmente en la configuración del jazz latino. Cuando Mario Bauzá se une a la orquesta de Machito   en la calidad de director  musical, se inicia el desarrolló de un sonido que  seria su principal característica durante dos décadas. Al principio el conjunto  contaba con tres  saxofones,  dos trompetas, piano, bajo, bongó y timbales. Tanto en su estructura orquestal   como en los arreglos  ( realizados por  John Bartee y Mario Bauzá)  se buscaba el equilibrio de elementos Estadounidenses y latinos incluyendo  entre otros aspectos a músicos no latinos en los instrumentos de viento,  como se puede observar en el tema  Sopa de pichón, grabado a principios de la década de 1940 como presentación del grupo.

 

Junto con  la  orquesta de Machito, Stan Kenton y Dizzy Gillespie lideran a mediados  de los años cuarenta  otro núcleo de fusión latino-jazzística. Kenton, un director  de banda blanco  que trabajaba  en la costa oeste, fue  el primero en experimentar  seriamente las posibilidades de este estilo  bautizado por él mismo  como “jazz progresivo”. Ya  en 1942 había estrenado una versión del clásico  tango El choclo y en 1947 grabó con su grupo una versión de  El manisero  en la que  combinaba por primera vez  en un disco ambos estilos.

 

 

 Por su parte, Dizzy Gillespie había establecido diversos contactos con la música latina  desde principios de la  década de 1940 a través de sus colaboraciones con  Mario Bauzá, Alberto Socarrás  y la banda de Machito. En 1947 Gillespies presentó su orquesta en el que fusionaba el bebop  (staccato con frases  en dos tonos) con la percusión y el canto afrocubano más puros, que dejaba en manos del percusionista cubano Chano Pozo.  Temas como, Afro-Cuban Suite, Tin Tin Deo y Manteca, compuestos por Gillespie y Chano Pozo,  se establecen como grandes manifestaciones de este encuentro.

 

Entre tanto, Los Afrocubanos de Machitio se habían convertido  también en los héroes de los seguidores de bebop y cubop de Nueva York, por sus actuaciones en directo y grabaciones con Charlie  Parker,  los saxofonistas tenores Dexter Gordon. Stan  Ges, Johnny Griffin y Brew Moore, el trompetista  Howard McGhee y otros.

 

 Otras orquestas como las de  Woody Herman, Benny  Goodman y Artie Shaw se acercaron  en diversos momentos a estas tendencias. A finales de la década de 1940  la difusión realizada por los medios de comunicación   y el surgimiento de las pequeñas compañías discográficas  contribuyeron a  la propagación del jazz latino. Entre las últimas destacaron   en Nueva York  Coda  Recors. Spanish Music Center  y Tico Records,  que se presentó con grabaciones   de las orquestas de Tito Rodríguez  y Tito Puente.

 

 

Durante la década de 1950 el auge del mambo y el chachachá, protagonizado el primero por los citados  Tito Puente y Tito Rodríguez, Pérez Prado  y el segundo por la orquesta  Aragón, así como el surgimiento del rock, parecieron desplazar al jazz latino, sis e exceptúan grabaciones clásicas como  Afrocuban Jazz Suite,  compuesta  por el trompetista cubano  Chico O’Farrill e interpretada  por Los Afrocubanos  con Charlie Parker, Harry  Edison,  Flip Phillips y el percusionista  Buddy Rich; Tico, Tico, interpretada   también por Parker  y José  Mangual, entre otros;  una versión de Ojos negros realizada en 1956 por Gillespie y Stan Ges; la Suite Cuban FIRE, compuesta  por Johnny Richards  y grabada por Stan Keton, y una nueva versión  titulada The Manteca Suite, interpretada por Gillespie con una banda en la que se habían integrado  Quince Jones, J.J. Jonson y Lucky Tompson.

 

Sin embargo, los toques latinos continuaban ejerciendo una  fuerte influencia de propio rock y en la formación de un nuevo estilo jazzístico llamado  rhythm and blues. Entre los ejemplos que pueden citarse  de este influjo destacan  las composiciones del pianista y cantante de Nueva Orleáns  Antoine  “Fats” Domino,  Bo Diddley, Clyde McPhatter y Ray Charles, entre otros. Si bien al final de la década  de 1950 parecía desvanecerse  el interés de los Jazzistas en el jazz latino, no sucedía lo mismo  con el interés de los latinos.  El álbum Kenya  de Machito (grabado en 1958)  muestra de nuevo las posibilidades  de fusión entre jazz latino y  mambo, en un trabajo que combina segmentos de bop y mambo con una sección rítmica que diluye por completo la línea que hasta ese momento había separado a los músicos latinos de los jazzistas.

 

En esa misma época algunos logros del quinteto dirigido por el pianista británico George Shearing en California muestran la continuación del movimiento. Este estilo de quinteto o sexteto en algunos casos sería bien acogido por músicos latinos: José Curbelo   formó un quinteto con el jazzista tenor Al Cohn y Gilberto Calderón dirigió el sexteto de Joe Cuba a partir de 1954. Sin embargo, hacia finales de la década de 1950 fue el formato de charanga cubana el que prendió realmente en Nueva York de la mano del pianista neoyorquino Charlie Palmieri, quien después de tocar con la Orquesta Aragón adaptó su grupo a esa estructura de charanga, incluyendo violines.  

 

La  Charanga  Duboney  de Charlie Palmieri, con Johnny  Pacheco en la flauta, abriría  un nuevo ciclo  en la música latina a partir  de 1960. Rápidamente aparecieron en esa ciudad formaciones  similares, como la dirigida por Ray Barreto, la de Mongo Santamaría y Willie Bobo, la Orquesta Típica Novel, La Perfecta de Eddie Palmieri y otras.  A pesar de que casi todas estas formaciones desaparecieron alrededor de 1965, su importancia estriba en que modificaron el sonido latino de Nueva York al derribar el  dominio de los metales  y saxofones para sustituirlo por el de la flauta y violines. De todas las charangas mencionadas fue  La Perfecta de Eddie Palmieri la que tuvo una concepción experimental por  el contraste entre flauta y trombón. Si bien esta orquesta desapareció  en 1968, Eddie Palmieri continuó  con un experimentalismo que combinaba  el fuerte  sentido de tradición cubana con un estilo pianístico  en el que destacaban sus introducciones  en formas libres y sus sorprendentes  solos.

 

 

 

Además del interesante trabajo de Palmieri, el jazz continuaba edificando la estructura  de la música latina en Nueva York  con la importación de descargas procedentes de  Cuba, las Cuban Jam Sessions. En plena popularidad de la charanga, Charlie Palmieri llegó a ser director musical de una importante   serie de grabaciones de descarga, las “Alegre All Stars”, Donde se observa conservación de la forma   en tres partes y aumento  de la sección de mambo, con  un resultado final de profunda  integración en la fusión  latino jazzística. De sesiones similares  en directo realizadas  en el Red Garter de Greenwich surgiría la Fania All Stars. En general, las descargas jazzísticas se convirtieron  en una  especie  de taller cerrado donde los músicos podían experimentar  las más diversas sonoridades, muchas de las cuales derivarían posteriormente en la salsa.

 

La aparición del bugalú latino (mezcla de mambo con rock negro) a mediados de la década de  1960 supuso el lanzamiento de una  nueva generación de músicos (Ricardo Ray, Pete Rodríguez, Johnny Colon, Joe Bataan, Williy Colon)  que habían recogido el impacto de  la música negra,  creando una sorprendente fusión de ritmos latinos, rhythm and blues y jazz. Utilizando letras en inglés  cantadas con estilo neoyorquino y una armonía marcada por la desigualdad, los grupos de bugalú  contribuyeron a desarrollar un nuevo tipo de  conjunto que  sitúa la flauta  y el trombón de Palmieri por  dos trompetas. El bugalú afectó indirectamente  a músicos  que no estaban relacionados con este movimiento.

 

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MANUEL ANTONIO RODRÍGUEZ A .

(Músico pedagogo)

CONTACTOS:  marmusico@hotmail.com  -  Bogotá   Colombia

www.musicalafrolatino.com  

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