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Pacífico Colombiano

 

Por: Alejandro Ulloa S.

Tomado de la revista: Pacífico Sur No.1 Agosto de 2002

 

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La otra tendencia, experimental e innovadora, es aquella que transforma, explora e investiga posibilidades expresivas por medio de la innovación en los formatos, y la fusión con otros géneros de la música popular contemporánea, como lo ilustra muy bien el grupo Bahía. Y hay que recordarle a Francisco Zumaqué que en este caso, tanto en el éxito artístico del festival Petronio Álvarez, como en el aporte novedoso a la recreación del folclor, han participado muchos músicos de Cali y la región que provienen de las orquestas de salsa, que han hecho escuela en ellas y cuentan con una valiosa experiencia puesta en juego en el nuevo contexto.

 

Ahora bien, es necesario fortalecer esas dos tendencias, cada una por su lado, pero también es necesario juntar los músicos de una y otra para que se cualifiquen ambos y aprendan recíprocamente.

 

Lo que propongó es que  desde la cultura del Pacífico se interpele al mundo mediante la interacción y el contrapunteo del currulao y la música del Pacífico con el jazz, el blues, el rock, el rap, el reggae y particularmente con la salsa. Al parecer estas fusiones son posibles, viables y pueden hacerse con calidad como ya lo indican algunos primeros intentos de varias agrupaciones: Saboreo, la Sinfónica, Quinto Piso y el grupo Bahía, entre otros. Y porque hay razones evidentes para pensar en esas interacciones positivamente pues tienen un ancestro común en el pasado esclavista y las raíces africanas. Este factor común es un principio de unión que vale la pena analizar. Enfatizo en la fusión con la salsa porque ello equivale a cruzar dos tradiciones musicales distintas, integrar dos historias diferentes y semejantes a la vez, y es ligar al Pacífico con el Caribe musicalmente, como ya lo han hecho algunos mencionados antes. Esta fusión esperanzadora se basa también en la existencia de una cultura salsera presente en la vida cotidiana de la población del Pacifico (y no solo en Cali) configurada como una sensibilidad producida en la interacción de los públicos con la industria cultural musical, el mercado discográfico y la radio que han promovido la música de vieja guardia cubana y puertorriqueña, así como la salsa, en los principales municipios del litoral.

 

 

 

Una sensibilidad y un saber musical y dancístico que tienen ya medio siglo de historia. Esta tradición salsera ha convivido armoniosamente al lado del currulao y la música autóctona, en Quibdó, en Itsmina y Condoto; en Buenaventura, en Guapi y en Tumaco, puertos marítimos y fluviales en contacto con los ritmos caribeños y la salsa neoyorquina. Son dos tradiciones paralelas en la segunda mitad del siglo XX, que hacen parte de la cultura popular en toda la costa. Pero son distintas. Su diferencia fundamental es ésta: el currulao es la música nativa, oriunda de esta región: su ritmo, sus canciones, letras e historias propias de una cultura básicamente oralizada, así como algunos de sus instrumentos; y se produce en grandes cantidades, porque brota cual manantial de melodías y sonoridades. La salsa, por su parte, viene de afuera, de Puerto Rico, de Cuba, de Nueva York, de Venezuela, de Panamá ...y Colombia. La salsa, surgida en el barrio popular urbano, es una música transnacional de gran importancia por su adscripción a una de las identidades latinas, a un imaginario de latinidad, construido como alternativa y resistencia a la cultura blanca norteamericana, que se experimenta más afuera que dentro de las fronteras nacionales. Mientras tanto, el currulao y los otros géneros costeros se adscriben apenas a los nativos del litoral pacífico, como producto de su idiosincrasia y su identidad, en un entorno puramente regional y vernáculo.

  

Esa fusión posible, que es parte de un proceso ya en marcha, entre toda la riqueza de la buena salsa, con los ritmos nativos, sería un aporte significativo a la cultura musical del siglo XXI. Es una promesa esperanzadora. Hay indicios creativos y renovadores en el trabajo del grupo Bahía, de Saboreo, de Marquitos Micolta y otros más.

 

La fusión musical - fusión de qué Propuestas y desafíos?

 

 

Hay quienes se resisten a la experimentación y las fusiones, Con diferentes argumentos. Algunos folcloristas afirman que los intentos de fusión han fracasado, y que "La música del Pacífico no hay que fusionarla, sino desarrollarla". Les preguntamos, ¿cómo? ¿Qué significa para ellos desarrollarla? Un joven negro rapero, oriundo del Pacífico, que vive en el distrito de Aguablanca en Cali preguntó en un foro reciente: ¿Es posible hacer un rap colombiano, Con currulao? ¿En qué se diferencia del rap cubano, mexicano o americano? ¿Como responderían los folcloristas y los músicos de la región interesados en el tema? Aquí queremos proponer varias opciones posibles que será necesario analizar después con atención y con rigor, reconociendo de entrada varias clases de interacción rítmica: 

  1. Fusión al interior de la música del Pacífico misma, interrelacionando sus diferentes ritmos, cosa que ya se ha hecho de varias maneras por diferentes agrupaciones de la región. 

  2. Fusión con otros géneros del cancionero internacional contemporáneo, primordialmente con músicas negras de origen afro, entre ellas la salsa, teniendo en cuenta que la salsa es una manera de asumir un complejo de varios géneros (el Son, la guaracha, el mambo, el guaguancó, la bomba, la plena, el danzón, la guajira y hasta el bolero). En este punto deberán buscarse los ritmos mas afines con los aires del Pacífico, por su organología y su estructura rítmica, como puede ser por ejemplo la relación entre el guaguancó y el currulao, que comparten el compás de 6/8, y como ya lo hizo el Grupo Bahía en su segundo CD, con la canción "Salandar", en la que fusiona una salsa (específicamente un Son) con andarele. 

  3. En cualquier caso, debe prevalecer la base rítmica del currulao y los aires del Pacífico como un principio a partir del cual se integra lo otro, lo diferente.  

  4. Desarrollar la organología, experimentando con diferentes formatos instrumentales, recordando el camino abierto por "Peregoyo". De algún modo ese rol de vanguardia lo lidera hoy el Grupo Bahía, que a su manera ha enriquecido la tímbrica de la música del Pacífico.  

  5. Trabajar Con las voces, como lo ha hecho en su búsqueda el grupo Quinto Piso en su participación en el festival Petronio Álvarez del 2001. 

  6. Integrar, en la medida de lo posible, músicos que representen las dos tendencias: la tradicional y la académica experimental, coma parte de un proceso de mutuo aprendizaje y recreación compartida.

  

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MANUEL ANTONIO RODRÍGUEZ A .

(Músico pedagogo)

CONTACTOS:  marmusico@hotmail.com  -  Bogotá   Colombia

www.musicalafrolatino.com  

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